Emiliano García-Page es socialista, un veterano socialista, un socialista leal al partido, combativo y coherente. Algunos, en el centro derecha, creen que debe romper relaciones con el PSOE. Mi opinión es que no lo hará nunca. Formulará críticas desde dentro, apoyará a Felipe González y se mantendrá firme ante las veleidades y contradicciones de Pedro Sánchez. Pero precisamente porque es un hombre honrado, se mantendrá en su posición y hará todo lo posible por repetir victoria en las elecciones autonómicas.
Con relación a la maniobra de los menas, tórpidamente instrumentada por el presidente del Gobierno, se ha manifestado de forma rotunda: “No admito lecciones de quien pacta con un supremacista”. Y añadió: “Nosotros queremos ayudar, solidarios, sí, tontos, no”. Los equipos jurídicos de Emiliano García-Page están estudiando la posibilidad de interponer recurso de inconstitucionalidad contra las medidas sanchistas. A mi manera de ver, el recurso es posible. Perderlo, lo probable.
Tal vez por eso, conocedores de la posición de Cándido Conde-Pumpido, los jueces y magistrados de la Audiencia de Sevilla estudian si tendrá viabilidad jurídica saltarse al Tribunal Constitucional actual y apelar directamente ante los órganos judiciales europeos. La decisión del TC español sobre los ERES abrió el camino para que el sanchismo rehabilitara a Chaves y Griñán en el pasado congreso federal del partido.
El cerco a Pedro Sánchez de la Justicia se estrecha. Son muchos los que creen que el presidente no podrá superar el mazazo de los jueces. Sin embargo, la experiencia política ha demostrado la habilidad de Pedro Sánchez para escabullirse de los acosos y salvar su situación personal. Veremos qué ocurre.