La selección española se desperezó este jueves en los cuartos de final de la Liga de Naciones y en un país en el que no ha ganado nunca en la historia. La vigente campeona de este torneo y de la Eurocopa no jugaba desde noviembre y esa inactividad se nota. Además, esta fecha estaba encuadrada en un tramo decisivo en la temporada en la esfera de clubes, otro hándicap que los jugadores nacionales se echaron a la espalda. Ese collage depararía un combate resbaladizo en el que Mikel Merino empataría en el minuto 93, en otra muestra del poso que alimenta la ilusión de la afición. Cuesta mucho que pierdan. El domingo próximo en Mestalla, el desenlace.
Luis de la Fuente alineó de inicio a lo mejor que tiene. Esquivó las bajas como pudo -también la de última hora de Íñigo Martínez- y entregó el timón a Pedri y a Fabián Ruiz. Ambos lucen y se adueñaron de la pelota en unos primeros 25 minutos en los que los españoles explicaron por qué son favoritos en cada campeonato en el que participan. Países Bajos y el enfervorecido estadio De Kuip, en Róterdam, se vieron pronto sometidos al control de un colectivo que no pierde desde hace casi dos años (21 partidos seguidos invictos era la marca antes de este evento).
Las virtudes que condecoran a esta pujante generación ibérica reclamaron el protagonismo sobre el césped. Agilidad en la concatenación de pases, presión elevada y eficaz, desborde con sus extremos y una sensación de consistencia espectacular. Esos argumentos derivaron temprano en un zurdazo de Pedri que estrenó los guantes del buen portero Bart Verbruggen -minuto dos-. Y en el octavo minuto instalaron el 0-1. Lamine Yamal le robó la cartera al lateral juvenil Jorrel Hato en tres cuartos de cancha, el canario añadió pausa y Nico Williams apareció desde atrás para controlar y anotar a la media vuelta. La diana, que resume el matiz que le ha dado De la Fuente al estilo de España, dio paso a una gestión autoritaria de la ventaja desde el cortejo de la pelota. Robin Le Normand destacaba en sus saltos para cortar entre líneas y la orquesta funcionaba en plenitud. De hecho, en el 19 Álvaro Morata pudo abrir más la brecha, pero desperdició un centro de Marc Cucurrella y cabeceó demasiado cruzado. Todo discurría con un sosiego sorprendente, contra pronóstico. Y no tardaría el escenario en revirarse de verdad.
Porque el combinado neerlandés ha resucitado desde el declive de Robin Van Persie y Arjen Robben. Ronald Koeman está dirigiendo en la actualidad a una hornada fabulosa que comandan Virgil Van Dijk, Tijjani Reijnders y, sobre todo, Frenkie De Jong. El mediocentro azulgrana parece haber vuelto al brillo perteneciente a su etapa en el Ajax y en este encuentro supo apoderarse de la medular con su soltura natural. A partir de ahí los locales irían acelerando y ganando convicción. Y sus extremos, Jeremie Frimpong y Cody Gakpo se impusieron a Cucurella y a un Pedro Porro gris. En esta exigencia la baja de Dani Carvajal se hace mayúscula.
La velocidad del atacante del Bayer Leverkusen impulsó a los centroeuropeos para imponer su ritmo y físico y no se reencontrarían los españoles con el balón antes del descanso. También pesó demasiado la ausencia de Rodri (Zubimendi, notable en defensa, no pasaría del aprobado en la distribución). Unai Simón empezó a ver cómo el peligro le circundaba en el minuto 21, cuando un córner lanzado por Memphis Depay acabó en una volea alta de Van Dijk. Y a continuación sobrevino el empate, con un cañonazo rasante de Gakpo desde el pico del área que se coló por el primer poste -minuto 28-. La jugada estuvo precedida de la intercepción de Hato al flácido Lamine Yamal y la asistencia de Justin Kluivert.
La semifinalista de la pasada Eurocopa prolongaría su fogonazo hasta el intermedio. Con intensidad posicional y el vértigo de Frimpong y Gakpo desestabilizaron a los visitantes, que quedaron reducidos al achique de agua. Pau Cubarsí no aguantó y tuvo que ser sustituido por el talentoso debutante Dean Huijsen (nacido en Ámsterdam, naturalizado malagueño). Se acumulaban de repente los problemas y Memphis no remató por poco un centro de Kluivert en el 31. Unai Simon taparía en el 36 un chut del actual delantero del Corinthians -que no jugaba con la Oranje desde el verano- y en el 41 se estiró para detener un testarazo de Hato en el venenoso balón parado neerlandés. Escaparon los ibéricos sin más daño porque una volea rebosante de fundamentos de Reijnders besó el larguero en el descuento. En cambio, en la reanudación no correrían la misma suerte. A los 45 segundos Frimpong había abrasado en carrera a Cucurella y centrado a la frontal para que el motor de Milan conectase un remate de primeras portentoso que significó el merecido 2-1 -minuto 46-. La remontada local se tornó tangible cuando el anochecer ya se había confirmado como indigesto.
Había que sacar a relucir el oficio, la rebeldía y la competitividad que ha cosechado dos títulos desde 2023, tras 11 años de sequía. Fabián Ruiz y Pedri cimentaron el renacer desde la posesión y la iniciativa. Había que bajar las revoluciones, aunque la Oranje todavía disfrutaría de chispazos en transición (como los remates de Gakpo y Depay). Y De la Fuente optó en el minuto 66 por meter pulmones frescos. Quitó al desacertado Morata, al intrascendente Yamal y a Pedri para dar entrada a Ayoze Pérez, Dani Olmo y a Mikel Oyarzabal. Apostó por los secundarios para subir los peldaños que condujeran hacia las tablas. No extraña, pues los suplentes han construido buena parte de la racha triunfal con la que deshicieron las maletas en la Holanda meridional. Y esta vez tampoco fallarían.
Koeman reaccionó e introdujo a sus dos mejores suplentes en este partido. Xavi Simmons y Teun Koopmeiners, titulares en sus respectivos clubes, comparecieron para discutir la iniciativa y dañar a la contra. Con esos peones se desarrollaría un desenlace en el que los españoles recobraron el dominio y la fluidez. Golpe sobre la mesa. Encerraron a los centroeuropeos con Nico Williams y Huijsen al mando, uno amenazando en banda y el otro exhibiendo una jerarquía prometedora. Dani Olmo también engrasó la mediapunta y la nítida roja directa a Hato -minuto 81- pareció allanar la senda. Y Mikel Merino, estilete enrachadísimo del Arsenal, entró en acción en la recta final cuando el viento soplaba contra Verbruggen. El arquero del Brighton resistió ante el chut de Williams -minuto 86- y al tiempo que España se mentalizaba para remontar en casa, Merino sellaba unas tablas valiosas en el descuento. De nuevo el mentón colectivo volvió a decidir. Son indestructibles.