España se clasificó para las semifinales de la Liga de Naciones después de sobrevivir a una eliminatoria tan entretenida como dura ante Países Bajos. La vigente campeona del torneo defenderá el título después de superar el examen imperial al que fue sometida en dos partidos que acabaron en empates intensos hasta el límite. El 2-2 registrado en Róterdam hace tres días se sumó el 3-3 de esta noche, de modo que los penaltis se erigieron como la única forma de definir un cruce para el recuerdo. Y ahí Unai Simón y Pedri facturaron el billete para la 'Final Four' de junio.
Luis de la Fuente sabe de sobra que la gran fortaleza de este equipo, que viaja en una inercia de 23 partidos sin conocer la derrota, está en la profundidad de su plantilla. A pesar de las sonadas bajas (Dani Carvajal, Laporte o Íñigo Martínez) los recursos rellenan los vacíos con una solvencia sensacional. Por eso decidió dar descanso de inicio a Pedri y a un Álvaro Morata tocado. Ascendieron a la titularidad Dani Olmo y Mikel Oyarzabal, nada menos. Y relevó a Pedro Porro -torturado por Cody Gakpo en De Kuip- y a Cubarsí con Óscar Mingueza y el más que prometedor Dean Huijsen. Con estos secundarios de lujo se remangó el sistema nacional para afrontar un desafío de exigencia sobresaliente.
Y comenzaron de maravilla los locales, para deleite de un estadio de Mestalla lleno hasta la bandera. No veía el coliseo valenciano un encuentro de la selección desde 2019 y en esta fecha disfrutaría de lo lindo (también porque la recaudación íntegra se destinará a los afectados por la Dana del pasado año). Saltaron al verde los favoritos con todo, tal y como habían hecho el pasado jueves. Y obtuvieron una cosecha semejante, pues se adelantaron en el marcador en el octavo minuto. Rebosaron intensidad y presión, y en el sexto minuto Nico Williams se descolgó, Olmo captó el rechace para filtrar un balón y Oyarzabal fue derribado en el área por Jan Paul van Hecke. El atacante vasco, especialista consumado en la transformación de penas máximas, abrió el electrónico con un golpeo natural ajustado -minuto ocho-.
Le tocaba de nuevo remar desde atrás al bloque preparado por Ronald Koeman. En cambio no supone mayor problema para los neerlandeses. Repitió la nómina de jugadores que casi hicieron descarrilar a España, con la única excepción de la inclusión de Ian Maatsen por el sancionado Hato, y responderían con el paso del minutaje. Aun así, los ibéricos estuvieron a punto de ampliar su ventaja antes del cuarto de hora, con llegadas claras de Nico -marró un mano a mano ante el meta Bart Verbruggen, minuto 13-, Robin Le Normand y un tanto bien anulado a Oyarzabal. Lamine Yamal comenzó más sintonizado que en el duelo precedente y lo notaron sus colegas. Asimismo, Olmo dañaba con su astucia en la mediapunta, remarcando el acierto del seleccionador en su elección.
Los visitantes pagaban sus imprecisiones en el prólogo pero no duraría esa situación. Frenkie de Jong y Tijjani Reijnders, espectacular en la distribución vertical, domarían la pelota y el ritmo, y la argucia del juego directo hacia la corpulencia de Gakpo engrasaría el cambio de escenario. Por el perfil del jugador del Liverpool nacerían los avisos de la 'Oranje'. En el 15 Maatsen llegó a línea de fondo y centró para el intento desviado de Justin Kluivert y en el 23 el exvalencianista lo probó sin éxito con un derechazo lejano. Sin embargo, los españoles cerraron filas con solidez y compromiso, y no permitieron más que un remate rival entre palos antes del intermedio. Ocurrió en el 35, cuando el escuadrón centroeuropeo ya había acelerado del todo y volvía a imponer su físico. El zaguero Lutsharel Geertruida estrenó los guantes de Unai Simón con un latigazo desde larga distancia.
Los locales se concentraron en la fórmula del repliegue y el contragolpe, y sólo les salió bien la primera parte de la premisa. Marc Cucurella se agigantó en el marcaje y secó a Jeremy Frimpong, una de las armas prioritarias del planteamiento explosivo de Koeman. Fabián Ruiz aportó en este apartado con ayudas valiosas y Martín Zubimendi volvió a sobresalir en la labor destructiva del pivote. Desprovistos de ese arsenal, los 'tulipanes' padecerían cierto bloqueo en tres cuartos de cancha y el seleccionado nacional llegó a vestuarios intacto, tras haber quemado el reloj al reclamar con tino la posesión.
Koeman debió decirle a sus muchachos que había que ir a por la portería ajena sin miramientos, porque en la reanudación sembraron un ida y vuelta frenético desde los segundos posteriores al pitido del colegiado. Y a De la Fuente no le pareció mal. Aceptó el reto, con los riesgos que eso entraña, confiado en el potencial de los juveniles extremos españoles cuando disponen de metros para correr. Así pues, se desató un intercambio de golpes anárquico en el que De Jong salvó a los suyos al despejar un intento de Olmo en el área, Mingueza perdonó un córner botado por Nico y Unai Simón le sacó un chut a Kluivert. La dinámica se mantendría y alteraría el marcador varias veces. Es lo que tiene el desgobierno. En el 53 aconteció el empate a uno, cuando Frimpong emitió un centro bombeado y Le Normand cometió un penalti absurdo. Perdió de vista la pelota y a su par, agarrando a Memphis Depay. El delantero exiliado en Brasil desde el verano agradeció el regalo con un lanzamiento insuperable que le refuerza como el segundo máximo anotador histórico de la 'Oranje' (sólo por detrás de Robin Van Persie). Él mismo forzó el vuelo del arquero del Athletic a continuación. La táctica había saltado por los aires.
España respondería con más madera. Entre el minuto 60 y el 68 remató en tres ocasiones -la más destacada, la que Verbruggen le detuvo a Nico- y festejó el 2-1, obra de Oyarzabal. El capitán de la Real embocó un rechace del guardameta, en la guinda a un contra fantástica guiada por Lamine y en la que Williams hipnotizó a los defensores para asistir con lucidez. Mas no cabría hueco para respirar y Países Bajos retomó la iniciativa con aperitivos rubricados por Reijnders a los que respondió bien Unai Simón. Ya habían entrado a cancha Ferran Torres -gris- y un Xavi Simons colosal. El canterano del Barça compareció en el 77 y en el 80 ideó las tablas al asistir de primeras para el cañonazo cruzado que Maatsen clavó en la escuadra.
Con 10 minutos por jugarse, en pleno desenlace, nadie pararía ya para pensar o controlar. Pedri se añadió a la mezcla con un impacto inmediato y Unai sostuvo a su delegación con paradas clave. Como resultado, la prórroga sobrevino sin debate y con esta fotografía: posesión igualada y 16 a 13 en tiros realizados durante los 90 minutos. Y en el tiempo extra prosiguió el combate. Susurraron algo más de precaución los contendientes, aunque no iba a ser el día de la economía de riesgos. En el 103 Huijsen coronó su actuación con un pase largo quirúrgico que Lamine convirtió en un golazo y en el 109 los neerlandeses, inasequibles a las dudas, empataron por tercera vez al transformar Simons otro penal con maestría. Nico y Donyell Malen dispusieron de la puntilla pero marraron y el baile desembocaría en la tanda decisiva. La traca postrera. Y ahí sólo fallarían Noa Lang y Yamal antes de que Álex Baena rescatara a su colectivo con la tensión por las nubes (compareció sólo para eso y cumplió). Al final Unai Simón se estiró en la muerte súbita y Pedri abrochó una clasificación epopéyica, carísima. De esas que perduran en la mente de los aficionados. España, repleta de competitividad, irrompible, jugará por la gloria en su tercera 'Final Four' de la Liga de Naciones consecutiva.