Antropólogos, paleontólogos y biólogos han ido describiendo a través de sus descubrimientos las características biológicas de los seres vivos. En noviembre de 1859 el geólogo y botánico Charles Darwin marcó un hito en la historia con la publicación de su libro “ El origen de las especies”, sentando la teoría de la Biología evolutiva mediante un proceso de selección natural, revolucionando los dogmas establecidos por la Iglesia Católica, puesto que dinamitaba la Creación divina. Theilard de Chardin un jesuita francés de gran relieve intelectual dentro del campo de la paleontología aceptaba los postulados científicos dela teoría darwinista con la publicación de su libro “Ciencia y Cristo” y en la que reconocía la visión evolutiva del mundo que nos aporta la ciencia, encontrando en Cristo el culmen del conocimiento, de forma que la Cosmogénesis se convierte en una Cristo génesis. Meses más tarde fue expulsado de la Iglesia y retirado todos sus libros.
Parece pertinente definir de modo generalizado la “Evolución cultural y Humanística del hombre a través de la Historia con el objetivo de que nuestra clase política se aleje de losenfrentamientos que desde hace unos años vienen polarizando la vida social y el ejercicio de ejemplaridad ética en las legislaturas.
El Humanismo en la Monarquía parlamentaria que se constituyó tras la caída de la Dictadura franquista.
Han transcurrido 47 años desde la transición de la Dictadura a la Democracia durante los cuales han ostentado el poder los dos grandes partidos el PSOE y el PP en los que han ido afianzándose los pilares democráticos, siendo uno de los puntos capitales nuestra incorporación al Mercado Común con la aportación de fondos vitales para la modernización del país en infraestructuras y en el desarrollo económico.
Lamentablemente llevamos dos legislaturas presididas por el socialismo de Pedro Sánchez, que exceptuando los tres años de pandemia, las confrontaciones y los insultos entre los dos grandes partidos constituyen el menú de las sesiones parlamentarias, en detrimento de un consenso para reforzar los lazos de una Europa en declive como consecuencia de los problemas energéticos de la locomotora Alemania, motivada por la guerra de Ucrania y las amenazas de aranceles que pueden derivar en una guerra comercial desfavorable para la comunidad europea, impuesta por el presidente Trump.
Las actuaciones del Presidente Sánchez en mantener los pactos con partidos como Bildu y separatistas como Ezquerra y Junt, para conservar su poltrona en el poder, evidencia su falta de mayoría en el Congreso. Ha llegado a un punto humillante de claudicaciones del Sr. Sánchez con el partido de Puigdemont que llega al paroxismo: Desde el desesperando intento de encajar en la Constitución de una amnistía generalizada, pasando por las concesiones fiscales a la comunidad catalana y por último el de ceder el control fronterizo y de las migraciones.
Parece oportuno hacer una reflexión retrospectiva sobre el movimiento separatista catalán, partiendo de su genealogía en 1931 con Fracesc Maciá y Luis Company quien en Octubre de 1934 proclamó la República Federal, aplastada de inmediato por el ejército y Luis Company encarcelado. Este pensamiento separatista catalán, quedó larvado durante la dictadura del general Franco.
En 1982 resurge de nuevo el proyecto separatista, cuando emerge la figura del conservador Jordi Pujol como aspirante a las elecciones de la presidencia de la comunidad catalana. Meses antes de las elecciones en Cataluña en 1984, el fiscal general del Estado Luis Antonio Burón, presenta querella penal contra Jordi Pujol por presunta malversación de fondos en su gestión durante años en la Banca Catalana y en la que aportaba una relevante carga probatoria. El PSOE que gobernaba con mayoría absoluta, decide sobreseer y archivar la querella, permitiendo que Jordi Pujol fuera investido Presidente honorable. Fuentes periodísticas de las épocaespecularon sobre la estrategia de los socialistas pensando en la posibilidad de no alcanzar la mayoría absoluta de que gozaban y así asegurarse los escaños de Convergencia, como así sucedió.
En la década de los 90 Jordi Pujol, desempeñó con el partido de Convergencia un protagonismo esencial permitiendo al PSOE y PP gobernar, al entregarle los escaños para alcanzar las mayorías parlamentarias. El Sr. Aznar hizo unas concesiones a la comunidad catalana en el famoso Hotel Majestic. Estos apoyos a los dos grandes partidos, convirtieron a Jordi Pujol en el adalid de la pujanza y crecimiento del independentismo catalán, adoctrinando a sus herederos en las siguientes presidencias de la comunidad: Artur Mas y Puigdemont quien en Septiembre de 2017 se atrevió con su fanático separatismo a cruzar el Rubicón y en su “Alea Jacta est” proclamar el golpe de Estado del Próces.
Hace unos días tras la polémica decisión de Pedro Sánchez de transferir el control del estado sobre la emigración a la comunidad catalana, parece comprensible las críticas del PP acusando al PSOE de comprar el discurso racista que considera a los andaluces extranjeros en Cataluña a cambio de siete votos, incluso la portavoz del PP Cuca Gamarra ha llegado a expresar una metáfora literaria relativa a la Ilíada de Homero: “Son ustedes el troyano del separatismo dentro del Estado.” No olvidemos que la emigración andaluza a Cataluña durante los años 50/70 superaron los dos millones de personas, hasta el punto de aludir a ese colectivo como la novena provincia andaluza.
Jordi Pujol publicó de forma clandestina en 1958 un librito al que tituló: “La inmigración problema y resolución futura de Cataluña” en la que resaltaba la ignorancia y la miseria mental del andaluz. Con el fin de calibrar la perversa dimensión humanística de este personaje, relato un pasaje del libro:
“El hombre andaluz, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido, es un hombre generalmente poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritualmente. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña”.