El déficit del conjunto de las Administraciones Públicas se situó en 44.597 millones de euros equivalentes al 2,8 % del PIB a cierre de 2024, un tasa 7 décimas inferior a la registrada en 2023 y 2 décimas por debajo del objetivo comprometido con la Comisión Europea, sin contar el impacto de la dana.
De esta forma, España se sitúa por debajo del límite del 3 % de déficit público establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo para no incurrir en un procedimiento de déficit excesivo, un cumplimiento que no se daba desde el cierre del ejercicio 2018.
El 2,8 % no incluye el impacto de la dana de Valencia, porque según ha recordado en una rueda de prensa la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, las reglas fiscales excluyen el impacto presupuestario negativo de las catástrofes naturales, "como ya pasó hace más de una década con el terremoto de Lorca".
Contando con el mayor gasto asociado a la dana, el déficit se situaría en el 3,15 % del PIB, que supone igualmente "una importantísima reducción" del déficit respecto al 3,5 % del ejercicio previo.
Los ingresos fiscales crecieron un 8,4 % en 2024, hasta 294.734 millones de euros, lo que Montero ha achacado al aumento del empleo y a los mayores beneficios empresariales.
El IRPF recaudó un 7,6 % más, hasta 129.408 millones, mientras que lo ingresado por sociedades creció un 11,5 %, hasta 39.096 millones.
El IVA ingresó 90.541 millones, un 7,9 % más, y los impuestos especiales, 22.128 millones, un 6,6 % más.
Las autonomías recortaron su déficit más de un 88 %, desde 13.726 millones a 1.638 millones, lo que Hacienda explica en la histórica aportación de recursos realizada por el Estado.
Solo se mantienen en déficit la Comunidad Valenciana (1,68 % de su PIB), País Vasco (0,63 %), Cataluña (0,41 %), Madrid (0,19 % ) y La Rioja (0,04 %), mientras que el resto cerró en superávit.