Un estudio conjunto del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, y la fundación Women’s Brain Foundation ha revelado diferencias significativas en la disposición a participar en ensayos clínicos para la prevención del Alzheimer entre hombres y mujeres. Publicado en la revista científica Alzheimer’s Research & Therapy, el estudio subraya la necesidad de adaptar las estrategias de reclutamiento a las diferencias existentes entre géneros para garantizar una representación equitativa en la investigación.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las mujeres solteras con mayor nivel educativo muestran una menor disposición a someterse a procedimientos invasivos como la punción lumbar. Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de integrar las necesidades específicas de las mujeres en la información que se ofrece sobre los ensayos clínicos, además de explorar alternativas menos invasivas, como los biomarcadores en sangre.
Dado que la enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 80% de los casos de demencia y se espera que supere los 150 millones de casos en 20502 , esfundamental identificar y abordar los obstáculos de género que dificultan la participación equitativa en la investigación.
"Históricamente, las mujeres han estado infrarrepresentadas en los ensayos clínicos en distintos ámbitos de la medicina, lo que ha limitado nuestra comprensión de cómo las enfermedades y los tratamientos pueden afectarlas de manera diferenciada", asegura la Dra. Anna Brugulat, neuropsicóloga e investigadora del BBRC y líder del estudio.
El equipo investigador ha analizado la participación de más de 2.500 personas cognitivamente sanas de la cohorte Alfa, impulsada por la Fundación ”la Caixa”, para evaluar su predisposición a someterse a procedimientos médicos como resonancias magnéticas, punciones lumbares, tomografías por emisión de positrones y evaluaciones cognitivas. Los autores sugieren que una mayor educación podría traducirse en una mayor cautela en la evaluación del procedimiento.
Además, que experiencias negativas previas, personales o conocidas, como el uso de anestesia epidural durante el parto, podrían reforzar esta percepción de riesgo. Y también que ser solteras podría conllevar una red de apoyo más limitada, lo que dificultaría la búsqueda de ayuda o cuidados posteriores al procedimiento, incrementando la reticencia a participar.
Ante estos resultados, la Dra Brugulat afirma que "es fundamental abordar las preocupaciones específicas de las mujeres y ofrecer información clara y accesible sobre los beneficios y riesgos de la participación en ensayos clínicos. Además, explorar alternativas menos invasivas, como los biomarcadores en sangre, podría fomentar una mayor equidad en la investigación".