Este estudio científico, publicado en la revista The Lancet, ha sido realizado durante diez años en 57.000 personas y demuestra que ambas estrategias, la prueba en heces y la colonoscopia, son igualmente eficaces para detectar preventivamente el cáncer colorrectal.
La participación ciudadana en el cribado, sin embargo, es más alta en el grupo de personas que aceptaron la prueba de sangre oculta en heces (40 %) en comparación con el otro grupo, al que se hicieron colonoscopias (32 %), debido a que este último procedimiento es más invasivo.