Cultura

El Reina Sofía reabre su terraza para mostrar tres piezas de escultura geométrica

(Foto: Museo Reina Sofia).

EDIFICIO NOUVEL

E.I. | Martes 01 de abril de 2025

El Museo Reina Sofia reabre las terrazas del edificio Nouvel para mostrar tres obras que forman parte de la colección de escultura geométrica de los años 60 y 70.

La reapertura de las terrazas marca el inicio de la nueva reordenación de sucolección permanente que culminará en 2028.

"A finales de los años 60 el minimalismo dotó a la escultura de un repertorio formal basado en las formas geométricas elementales, pero también dio lugar a una nueva manera de entender la relación entre una obra de arte y sus espectadores: una apertura a su participación e interacción", explica el Reina Sofía, que añade que los experimentos con la escultura geométrica fueron fundamentales para construir una nueva visión utópica de la ciudad contemporánea y de sus transformaciones sociales.

Así, en este nuevo espacio, que el museo concibe como una sala más de su colección, han sido ubicadas tres obras que representan el cambio de sensibilidad que supuso el trabajo con la geometría en esas décadas a través de tres nombres de referencia: Jesús Rafael Soto, Edgar Negret y Martín Chirino.

Jesús Rafael Soto es el autor de los Penetrables, una de sus series esenciales que comenzó a realizar a finales de los años 70 y que consisten en espacios llenos de piezas colgantes móviles que los espectadores han de atravesar para poder experimentar la obra.

Edgar Negret se basa en su estilo de madurez en una esculturaacción que deja al descubierto pernos y tuercas, un ensamblado que revela la operación de organizar cuerpos y acoplamientos. Sus mecanos amables están cubiertos por una capa uniforme de pintura industrial mate que, por lo general, es roja.

La serie de Los vigilantes es una de las más emblemáticas en su producción. Una versión de mayor tamaño preside desde 1978 el patio de armas del Palacio Presidencial de Nariño en Bogotá. Vigilante rojo se compone de diez elementos columnarios en desplazamiento parabólico. Cada una de las piezas verticales gira treinta grados respecto a la anterior, para dar lugar a cinco estructuras gemelas contrapuestas. Su despliegue es una invitación a recorrer la secuencia cinética que se experimenta al rodear la escultura.

Martín Chirino fue uno de los fundadores del grupo El Paso, el colectivo de vanguardia del arte contemporáneo que rechazó las estéticas realistas del franquismo en favor de una nueva materialidad. Su escultura habla al paisaje y a las formas primigenias, y se convirtió en uno de los escultores europeos con mayor éxito internacional de las últimas décadas del siglo XX.

La obra expuesta es la décima de la serie Mediterráneas, con algunas anteriores en las colecciones del Edificio Chrysler en Nueva York o del Museo Middelheim en Amberes. Esta procede de la colección del predecesor del Museo Reina Sofía, el Museo Español de Arte Contemporáneo, en la que en ingresó en 1975. Todas ellas están realizadas en acero laminado, soldado y pintado, con acabados industriales, casi automovilísticos.

Su título remite a sus viajes a Italia y a Grecia, y se establece como una estructura expansiva, con volúmenes huecos que se despliegan con un ritmo pendulante en el espacio. Su aparente abstracción se contradice al adoptar la forma de un paisaje cuyo acabado cromático le aporta una cualidad acuática, característica de la condición isleña del artista canario.

TEMAS RELACIONADOS: