Al hallar el talón de Aquiles del patógeno de la enfermedad de Lyme, transmitida por garrapatas en Europa y Estados Unidos, sus descubridores abren la puerta para tratarla con más eficacia.
Un estudio que aparece en mBio, órgano oficial de American Society for Microbiology, sienta las bases para el desarrollo de inhibidores metabólicos específicos del género contra la bacteria B. burgdorferi y potencialmente para otros patógenos transmitidos también por garrapatas.
Los autores de este trabajo recuerdan que no existe una vacuna actual para esta enfermedad, ya que las vacunas basadas en la proteína A de la superficie externa se retiraron o se suspendieron debido a problemas de seguridad. Aunque hay una vacuna basada disponible para perros, aún no se ha desarrollado un preparado análogo para humanos.
Dicen también que los antibióticos tratan la enfermedad de Lyme de manera efectiva si se administran poco después de la infección. Sin embargo, a largo plazo ha demostrado ser resistente al tratamiento y se ha puesto en duda la capacidad de las terapias comunes para eliminar la infección.
“Como patógeno zoonótico, la bacteria de la enfermedad de Lyme, Borreliella burgdorferi, ha desarrollado vías metabólicas únicas, algunas de las cuales son específicas y esenciales para su supervivencia y, por lo tanto, se presentan como objetivos ideales para el desarrollo de nuevas terapias”, según estos investigadores.
La bacteria B. burgdorferi “prescinde del uso de tiamina -añaden- como cofactor y depende de la lactato deshidrogenasa (BbLDH) para convertir el piruvato en lactato y equilibrar las proporciones NADH/NAD +. Este informe demuestra primero que la BbLDH es una LDH canónica con algunas características bioquímicas y estructurales únicas. Un estudio de pérdida de función revela posteriormente que la BbLDH es esencial para la supervivencia e infectividad de B. burgdorferi, lo que destaca su potencial terapéutico”.
Al realizar un cribado de fármacos, este equipo ha identificado cuatro inhibidores de la LDH previamente desconocidos con mínima citotoxicidad, dos de los cuales inhiben el crecimiento de B. burgdorferi. Este estudio proporciona conocimientos mecanicistas sobre la función de BbLDH en la fisiopatología de esta bacteria.
Además, subrayan que sienta las bases para el desarrollo de inhibidores metabólicos específicos del género contra ella y, potencialmente, otros patógenos transmitidos también por garrapatas.
Como recuerda MedlinePlus, la enfermedad de Lyme se reportó por primera vez en los Estados Unidos en 1977, en Old Lyme, Connecticut, aunque también se ha descrito en muchas partes de Europa y Asia.
Existen tres etapas de la enfermedad de Lyme:
Por otra parte, entre los factores de riesgo de contraer esta enfermedad destaca el realizar actividades al aire libre que incrementen la exposición a las garrapatas (por ejemplo, jardinería, cacería o excursionismo) en un área en donde se sabe que se presenta la enfermedad de Lyme; tener una mascota que pueda llevar garrapatas a las casas; caminar entre pastizales altos en áreas en las que se presenta la enfermedad.
Finalmente, los primeros síntomas comienzan días o semanas después de la infección. Son similares a la gripe y pueden incluir fiebre y escalofríos, malestar general, dolores de cabeza, articulares y musculares y rigidez en el cuello.