Los Lunes de El Imparcial

Raúl Mayoral Benito: Pregón de combate para jóvenes de espíritu

Ensayo

Lunes 07 de abril de 2025

Tulibreria de Ensayo, 2024. 269 páginas. 20 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar



En Pregón de combate para jóvenes de espíritu, Raúl Mayoral Benito nos propone un ensayo muy oportuno sobre cuestiones que afectan a la convivencia actual, en el que combina de manera coherente varias disciplinas académicas (derecho, historia, filosofía…). El autor efectúa un recorrido por el problemático estado en el que se encuentra la libertad, identificando a sus adversarios y proponiendo fórmulas de acción. Para tal finalidad, apuesta sin ambigüedad por la democracia ya que, aun reconociendo sus imperfecciones, contiene numerosas virtudes, como conciencia del compromiso y aceptación de la oposición, que facilitan la convivencia, sin olvidar que permite limitar la capacidad del gobierno, reduciendo sus posibles arbitrariedades.

En este sentido, Raúl Mayoral da un paso más y contrapone con acierto democracia frente a revolución, subrayando que esta última muestra siempre una tendencia natural por el uso de la violencia para imponer un proyecto político, aniquilando cualquier disidencia. De este modus operandi, el binomio formado por bolcheviques y comunismo constituyen el paradigma. Sin embargo, la derrota de la URSS en la Guerra Fría no ha significado que sus defensores de entonces ni sus partidarios de ahora hayan realizado autocrítica alguna “porque el comunismo jamás apoya la democracia, sino que se aprovecha de ella para alcanzar sus objetivos rompiendo el juego de la convivencia democrática, desestabilizando la vida pública, provocando disturbios y urdiendo bulos” (p. 58).

Así, dentro de la propia democracia han surgido criaturas que la cuestionan y que buscan denodadamente finiquitarla. Al respecto, sobresale el wokismo y su cultura de la cancelación cimentada sobre lo políticamente correcto. Este proceso, si bien hoy en día ha adquirido máxima fuerza, sus raíces son mucho más antiguas, ubicándolas el autor en el 68 y en los campus universitarios de Estados Unidos, momento en el que los profesores dejaron de ser docentes, convirtiéndose en activistas. A partir de ahí, se consolidaron tres dogmas: la mengua de la persona, el rechazo de la razón y el desprecio de la autoridad (p. 146).

Con todo ello, lo más grave es que el “programa” woke no es algo limitado a una clase profesional o académica. Por el contrario, ha obtenido un espacio considerable en agendas de gobiernos europeos y de organizaciones supranacionales como la Unión Europea y la ONU a través de la Agenda 2030. En esta trayectoria, los medios de comunicación, incluyendo dentro de los mismos a las redes sociales, se han convertido en actores fundamentales ejerciendo labores de correas de transmisión y de censores, lo que ha generado consecuencias nefastas: “La corrección política dinamita la democracia porque fulmina la igualdad ante la ley, vulnera la libertad de expresión y anula la presunción de inocencia, piezas todas básicas en un Estado de Derecho” (p.139). El resultado es una adulteración del debate que parte de unos mantras con pretensiones de universalidad, como el despreciar el legado de la religión católica, a la que se estigmatiza considerándola enemiga del progreso.

En definitiva, una obra que combate este pensamiento totalitario que busca eliminar de manera revanchista la herencia cultural de Occidente. Frente a conductas acomodaticias que ven en el apaciguamiento la respuesta eficaz, la solución se halla en comparecer en el terreno de la batalla de las ideas, como certifica el escenario español, al que el autor alude con acierto, donde una minoría, a través de un relativismo basado en el extremismo y radicalismo, estigmatiza como fachas a todo el que defiende la Constitución de 1978 y la Transición, es decir, a todo el que apuesta por la convivencia.

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