Alonso, que no lo hizo durante el primer entrenamiento y que en el segundo libre fue el que menos rodó, explicó el incidente en el que se quedó literalmente con el volante de su AMR25 en las manos. "El coche no funcionaba, no podía cambiar de marchas y no me podía comunicar con el equipo; y en la última curva el volante estaba suelto. Nos dimos cuenta de que la caña de dirección tenía un problema", comentó el doble campeón mundial asturiano en un video difundido por la F1.
"Los mecánicos pudieron cambiar rápidamente todas las partes necesarias, y todo mejoró; fue un momento de cierta tensión, pero gracias a todo el mundo en el garaje pude volver a rodar", apuntó Fernando, en una segunda juventud a los 43 años, este viernes en Baréin.