Opinión

Devaneos entre el Arma Christi, el puntillismo y la Expo 2025

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Jueves 17 de abril de 2025
Sepan cuantos lean esta columna en ambos hemisferios, que en tiempo de vacación las cosas se miran con más sosiego. No me ciño a la definición que el DLE concede al vocablo inicial de este párrafo. Lo veo más apegado a su origen: la expresión utilizada al comienzo de edictos y amonestaciones. Así considérenlo sus mercedes.

En el mundo moderno mucha gente de debate entre transitar la Semana Santa en recogimiento, sacrificio, magrez, oración y de una manera vivencial que materialice su fe y viviéndola a su modo, participando de los oficios religiosos, de las procesiones u otras apropiadas expresiones ligadas al sentimiento religioso y a la exteriorización de su creencia, inclusive escenificando tan señalados sucesos.

Frente a esta propuesta, irrumpe la que clama por el ocio, por aprovechar esas jornadas convertidas y decretadas como auténticas vacaciones, moviendo a descanso y a retozo, en tanto consiguen un divertimento o se entrega la persona a actividades que quizás su tiempo ordinario no le permite atenderlas.

Habrá quien intentará equilibrar ambas posibilidades, Me encuentro entre tales, aunque este Año Jubilar mueve a ser más puntuales y comedidos con las conmemoraciones sacras, siendo acertado y conveniente. Aun optando por el ocio de bajo perfil, este año he tenido la magnífica oportunidad de visitar una exposición sencilla, pero de rico contenido, intitulada “Ritos y símbolos de la Pascua cristiana” instalada en la extraordinaria pinacoteca del Museo Nacional de San Carlos, que, ya se sabe, tiene su origen en la Real Academia de Bellas Artes homónima fundada en la capital mexicana en 1781 por Carlos III de España y es hermana de la correspondiente de San Fernando, de Madrid. En ella me he encontrado al centro del salón una referencia para mí absolutamente extraña y quiero compartírselas: Arma Christi.

En efecto, ha resultado interesantísimo conocer por una cartela que detalla componentes con profundo simbolismo de alrededor de la Crucifixión –si bien, el aforismo no se circunscribe a tal– la enumeración de elementos visibles relacionados al Misterio Pascual, que son instrumentos elocuentes identificables bajo el Arma Christi. Ignoraba tan expresión y ahora la conocemos. Simbolizan el sufrimiento, leo en la cartela. Son armas con las que se enfrentó a la muerte, muy valoradas como reliquias en la Baja Edad Media, cuando el regusto por aquellas se acrecentó, siendo objeto de veneración, reuniendo hasta 35 objetos relacionados con la muerte y pasión de Jesucristo. Acopiarlos se convirtió en una tarea sublime y de obligada obtención.

Así, entre tales se encuentran la Cruz, la inscripción INRI, las Varas de flagelación, la Lanza, la Escalera, los Clavos, el Martillo, las Tenazas, los Dados, una Jarra o Vasija, la Corona de espinas, la Esponja, el Manto de Verónica, el Gallo de la negación, la Columna, la Cuerda, la Antorcha, Oro. Un repaso muy completo.

Como acotación añadiré que ha sido apropiado echar mano de los acervos museísticos existentes, en este caso concreto, de San Carlos. El actual gobierno mexicano mantiene la línea de emprender esa revisión de lo poseído antes que atraer lo de fuera. Es correcto, ya que merece apreciarse mucho patrimonio que estaba embodegado por primar solo, y lo recalco, solo a piezas externas. No es que sea inconveniente montar exposiciones con fabulosos componentes provenientes del exterior, pero lo propio amerita también exhibirse y hay cosas estupendas. Deseo que pronto repongan a “Felipe II como rey de Portugal”. Magnífica obra que debiera estar más tiempo al alcance de nuestra vista.

Por cierto, que es la primera vez que tengo la oportunidad de una experiencia odorífera al permitirse conocer aromas como el de la mirra. Una curiosidad.

Al mismo tiempo, el Palacio de Bellas Artes expone un homenaje por el sesquicentenario del Impresionismo. La muestra se titula: “La revolución impresionista. De Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas”. No sabía servidorito de la existencia de ese museo, recordándome que los EE.UU. acaparan infinidad de obras originarias de todos los rincones del mundo, no obstante que las encuestas arrojan que no son asiduos visitantes de aquellos, pese a poseer, acaso, el mayor número de espacios. Que igual hay piezas no precisamente conseguidas con las mejores formas, también dígase.

Se explica que las presentadas son obras realizadas entre 1874 y 1886. Podemos apreciar a los grandes. Monet, Pissarro, Signac y su puntillismo –de lo menos mencionado y por mí, de lo más elogiado–, Gauguin, Morisot, la única mujer incluida en este catálogo, entre otros que nutren la muestra. No había visto un Gauguin con sus paisajes de la Polinesia Francesa y lo he apreciado.

Un visitante despistado comentó que le intrigaba no ver la Torre Eiffel en el horizonte parisino. Bueno, valoremos que Nuestra Señora de las Chácharas, como la denominó alguien, se levantó entre 1887 y 1889. Esa es la razón.

Y ya que hablamos de Exposiciones, el pasado 13 de abril ¡por fin! ya abrió sus puertas la Expo 2025 en Osaka en presencia de los emperadores de Japón, Naruhito y Masako. Ocurrió un día antes de conmemorarse el 125 aniversario de la formidable Expo Universal de París 1900, inaugurada el 14 de abril de aquel año. Con dudas sobre si estaría lista a tiempo, con su cauda de promesas tecnológicas, con testimonios contradictorios acerca de su primera jornada –una visitante japonesa denunciaba estar inconclusa y un turista australiano decíase maravillado– las crónicas de la inauguración de Osaka 2025 la describen. La cadena NHK ha difundido videos verdaderamente increíbles de su contenido y de las maravillas presentes en el recinto expositor, que van de la arquitectura a la distribución. Dechado de avances y prodigalidad de portentos. El BIE, Bureau Internacional de Exposiciones, le otorgó la categoría de Expo Mundial. Considero que es Universal, pero el BIE hace lustros que está revuelto innovando denominaciones. Es Universal por sus alcances y duración, siguiendo los mismos criterios fijados por el BIE décadas atrás. ¡Qué no se compliquen!

A mi querida amiga Luz de León agradezco infinitamente sus queridas palabras desde Japón, a pregunta expresa: “De lo que se ha sabido, el control para ingresar es muy estricto y hay que hacer reservaciones en línea para entrar a los pabellones. Los visitantes se quejaban de que para entrar (y desde la página web) te pedían exactamente muchos datos personales y no estaban de acuerdo. Parece ser que casi todos los pabellones estuvieron a tiempo, con excepción de unos cuantos –recuérdese que había dudas, a juzgar por tomas aéreas meses atrás– y las filas interminables, pero los japoneses son muy pacientes y no se quejan. Esperan pacientes y sin hacer trifulcas. Hay un mexicano que tiene una compañía llamada Mirai Innovation. Se dedica a la robótica. Él va a estar en el Pabellón de Japón presentando sus robots. Se llama Christian Peñaloza. Es verdad que alrededor del tema Expo no se ve mucho por doquier.”.

Por otra parte, se coincide en que si acaso la Expo llegó en mal momento, pues a los japoneses preocupa más la incertidumbre económica. Los analistas internacionales agregan que la guerra comercial no ayuda. Deseémosle éxito a la Expo 2025 y cierro: corre un rumor. Que cuando termine la Expo el espacio se venderá a los chinos y lo convertirán en un casino. No cabe duda de que en todas partes se esparcen historias que suenan rocambolescas. Mas, estemos atentos.