Cultura

San Agustín del Guadalix: Miguel Andrades la voluntad y el estilo

CRÓNICA TAURINA

Inés Montano | Sábado 26 de abril de 2025

Un año más el club taurino de Tres Puyazos convoca al público taurófilo. Más de dos tercios de la plaza. Sol radiante borró las diferencias entre el sol y la sombra. Barcial y Alicia Chico mandaron novillos con trapío. Con genio, sí. Juan Agudo “Titi” se destacó con la vara: midió las distancias y la fuerza del contrario, no le barrenó ni cerró la salida. Los demás varilargueros pecaron algo de los viejos vicios, pero con más esmero que en Las Ventas. En cuanto a los subalternos, hay muletas de plomo: la lidia se decanta en vez de suavidad por el exabrupto y el tirón. Juan Carlos Rey no tuvo la oportunidad de lucirse con los palos, pero su lidia está basada en el desgaste del contrario.

Jesús de la Calzada se salvó de las arremetidas de Jitano (1º Barcial). El animal le iba avisando por el pitón izquierdo hasta que le encontró el tobillo y le corneó en la ingle. Una faena aseada al toro de grandes complicaciones: no remataba las embestidas, amenazaba, buscada siempre más allá de la muleta. Tintado (3º Alicia Chico) carecía de fuerza en las manos y ya no quedaban más sobreros. La faena fue breve por insistencia del público.

Miguel Andrades no defraudó. Impuso su estilo a la lidia de sus dos contrincantes. Tiene estilo y el mando. Su primero, Cidrón (2º Barcial), fue sustituido por Cornicorto (2ºbis Barcial) a causa de una lesión de la mano derecha. Es probable que la causa fueron unos capotazos tan inoportunos como fuertes al sacarlo del caballo. Los pares de banderillas a cargo del diestro dejaron huella, sobre todo, las del quiebro en tablas. La refriega entre los contrarios iba de tú a tú: el toro calculaba las alturas para entrar a cuerpo limpio, mientras el diestro se esmeraba en trastocar sus planes y hacer una faena de relieve. La espada al tercer intento. Gobernador (4º Alicia Chico) reaccionó con un fuerte bufido al capote de Miguel Andrades quien le esperaba a porta gayola. El espada se la jugó al poner tres pares de garapullos: el último al quiebro y a cuerpo limpio provocó una ovación. Se quedó esperando con la pañosa en medio del ruedo. La faena con decisión e impronta propia de la casa dejó muy buena impresión, pero sonó el aviso y la espada no fue certera. Sin trofeos.