Sus restos descansan ya en la Basílica romana de Santa María la Mayor, como era su deseo y tras un rito aprobado por el propio FRANCISCO el pasado mes de noviembre, “Ordo Exsequiarum Romani Pontificis”, que reflejaba el deseo del Papa de resaltar la dimensión pastoral y espiritual del funeral del Pontífice, alejándose de elementos que consideraba excesivamente ceremoniales. Pero este deseo papal no ha podido impedir que el mundo, a través de los medios de comunicación, haya podido contemplar el traslado de los restos desde la Basílica de San Pedro hasta Santa María la Mayor y que decenas de Jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo hayan mostrado sus respetos a un hombre, “cuyo Pontificado- y son palabras de Monseñor Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal Española- se ha caracterizado por desarrollar una propuesta integral, incluso para cuestiones como la política o los modos de superar el capitalismo, que tenía por objetivo superar el descarte: en el seno materno, en la economía, en las políticas que excluyen y no incluyen”.
Más de 200.000 personas han asistido en la Plaza de San Pedro a la Misa Funeral que ha presidido el Cardenal Re, Camarlengo del Sacro Colegio Cardenalicio., quien en una homilía que yo calificaría de esplendida e inspirada en los hechos y palabras del mismo FRANCISCO, nos ha recordado los caminos recorridos por el Pontífice fallecido, desde su primer viaje a la isla de Lampedusa hasta la última y larga peregrinación a Oceanía. “Un hombre que buscaba constantemente la paz-nos ha dicho monseñor Re- y la cercanía con los más necesitados”. El Cardenal Camarlengo ha finalizado su homilía pidiendo al Papa FRANCISCO, que “igual que nos pedía rezar por él, ahora desde el cielo el mismo rece por todos nosotros”.
Y el cuerpo ya sin vida de ese Papa, según nos ha dicho el Cardenal Re, “que estaba en medio siempre de la gente, con el corazón abierto a todos”, ha viajado desde la Plaza de San Pedro hasta la Basílica de Santa María la Mayor, tras haber visto como los altos dirigentes que han asistido al funeral, cuando ha llegado el momento de “darse la paz” lo han hecho. Se ha cumplido así, pensamos, un último deseo de FRANCISCO.
El lugar donde ha sido enterrado FRANCISCO está tras una escultura de la Reina de la Paz, donde hay un pequeño recinto, entre la llamada Capilla Paulina, donde se expone el retablo de la “Salus Populi Romani” y la Capilla Sforza, que fue diseñada por Miguel Ángel. Los restos de FRANCISCO reposan junto a otros siete Papas que ya están enterrados en el templo, como San Pío V, que fue el Pontífice que excomulgó a la Reina Isabel I de Inglaterra; Clemente IX, que beatificó a Santa Rosa de Lima, la primera santa de Iberoamérica; Sixto V, Clemente VIII, Nicolás IV, Honorio III y Pablo V. Pero además en la Basílica de Santa María la Mayor descansan el escultor Gian Lorenzo Bernini y Paulina Bonaparte, hermana del emperador Napoleón. En del templo celebró su primera Misa, en la Navidad de 1538, san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, a la que pertenecía FRANCISCO. Asimismo, la Basílica tiene bastantes nexos con España pues en 1647, el rey Felipe IV se convirtió en uno de los mayores benefactores del templo, por lo que “por un antiguo privilegió Su Majestad el Rey de España es protocanónico honorario del Cabildo Liberiano”, que es la instancia que rige la Basílica. El vínculo se mantiene en la actualidad, gracias a un documento firmado en 1953, por el entonces Papa Pío XII, y que se anexionó al Concordato rubricado entre los dos Estados en ese año. Dicho instrumento establece que “Santa María la Mayor debe realizar tres celebraciones anuales por España”, y además contempla que siempre habrá en el templo un canónigo de nacionalidad española.
Ahora, ya FRANCISCO, su cuerpo, descansa en ese emblemático templo romano al que el Papa fallecido tenía tanta devoción, la Virgen de las Nieves. Su ponemos y deseamos que ahora ese lugar será aún más un lugar de peregrinación para los que viajen a la ciudad eterna.
Y quisiéramos terminar esta crónica de hoy, volviendo a la homilía del cardenal Re: “A pesar de su fragilidad y sufrimiento final, FRANCISCO eligió recorrer este camino de entrega hasta el último día de su vida terrenal, porque en su vida siguió las huellas del Señor, el buen Pastor que amó a sus ovejas hasta dar por ellas su propia vida. Y lo hizo con fuerza y serenidad, cerca de su rebaño, la Iglesia de Dios con una máxima: La felicidad está más en dar que en recibir”.
Gracias, por todo, Papa FRANCISCO y ayuda ahora a los cardenales que asistirán al Cónclave para que estos elijan a tu sucesor, a un hombre que sepa continuar con tu labor. Que así sea.