Opinión

La guerra que da la "misión de paz" de Afganistán

Lunes 01 de diciembre de 2008
Las Fuerzas Armadas españolas están realizando un gran esfuerzo en medio de la durísima contienda en la tierra inhóspita de Afganistán. Nuestros soldados han sufrido bajas, y se han esforzado por mantener unas reglas de enfrentamiento tan prudentes como permite una guerra desestructurada, de guerrillas y terrorismo.

Disparos españoles han acabado con la vida de un aliado afgano y han herido a otros. En la confusión de todo conflicto, parte de las víctimas se debe al fuego amigo.

Pero la noticia recuerda que lo que se vive en Afganistán, frente a la propaganda gubernamental que subraya sólo los elementos amables de la "misión de paz", es una verdadera guerra, en la que se juega, como dijo la ministra Chacón, no sólo el futuro de Oriente Medio, sino el de "nuestras propias familias".

Los militares españoles han muerto con heroísmo en Afganistán, y también han matado, porque no hay más remedio, en una guerra, que librarla con la determinación del adversario. Lo contrario sería perderla de antemano.

No existe un recuento de bajas entre los adversarios propiciadas por las tropas españolas. Pero las fuentes consultadas por este periódico las sitúan en varios centenares.

Estamos ante un fenómeno duro, aunque sea inevitable. Los aliados occidentales, con los que las tropas españolas luchan codo con codo (señaladamente los Estados Unidos, todavía de Bush), defienden al pueblo afgano de los talibanes. Se defienden ellos mismos. Y también atacan. Muchas veces aciertan, y otras se confunden trágicamente. Esos s exactamente la guerra. La misma que ha sido justificada, y prudentemente camuflada ante la opinión pública, por el mismo Gobierno de Zapatero que basó su victoria en el rechazo a la misma guerra, sólo que en Iraq.

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