Editorial

El as en la manga de Sánchez: el voto por correo de los tataranietos de exiliados e inmigrantes

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Lunes 28 de abril de 2025

Todas las encuestas independientes reflejan que Pedro Sánchez no podría gobernar si ahora se celebraran elecciones generales. El PSOE se desploma y, más aún, Sumar tras los fracasos continuos de Yolanda Díaz. El PP, en cambio, se mantiene en crecimiento y superaría con creces los 150 escaños. Pero Alberto Núñez Feijóo no puede dormirse en los laureles. Ya en 2023 le ganó la partida Pedro Sánchez con una feroz campaña ante los “peligros de una ultraderecha capitaneada por el PP”. Fue el revulsivo para que los socialistas acudieran a las urnas para salvar a su partido y “salvar la democracia”.

Ese eslogan se mantendrá en las próximas elecciones generales, aunque se supone que ya no tendrá el mismo efecto. De ahí, el as que guarda en la manga Pedro Sánchez con el voto por correo. Porque las leyes de Memoria Democrática y de Extranjería, además de resucitar a Franco y recuperar la pantomima de una República ejemplar, puede ser un caladero de votos que podría dar la vuelta a las encuestas. En primer lugar, porque el control del voto por correo está en manos del Gobierno. Pero, sobre todo, porque las embajadas y consulados “socialistas” tienen instrucciones de Moncloa para nacionalizar a los herederos de los exiliados del franquismo. Tataranietos, sobrinos en segundo o tercer grado y cualquier atisbo de parentesco de un republicano que se fuera a vivir a Argentina o a la Conchinchina. Porque, la mayoría de todos ellos, en caso de ser nacionalizados españoles votarían a la izquierda.

Con la ley de Extranjería, por otra parte, se multiplicarían y agilizarían las nacionalizaciones de inmigrantes, quienes, además, cobrarían subvenciones para poder vivir “dignamente”. Sin duda, todos ellos devolverían el favor a Pedro Sánchez votando al PSOE por puro agradecimiento y por la cuenta que les trae. De este modo, con el voto de decenas de miles de inmigrantes se frenaría la previsible victoria del PP, que debería ser holgada para llegar al poder pues, en otro caso, al igual que en 2023, se repetiría el Gobierno Frankenstein.

Alberto Núñez Feijóo, pues, no debe fiarse. Tiene que estar preparado para un posible pucherazo tan institucional como difícil de detectar e investigar con lupa ese aluvión de nacionalizaciones de supuestos familiares de exiliados republicanos y del Ejército de inmigrantes que llegan a España en oleadas. Pedro Sánchez prolonga la legislatura para eso. Para ganar tiempo, mientras alimenta la bolsa de votos socialistas con unas turbias maniobras difíciles de descubrir. Aunque ya se sospechaban estas maniobras, la pista definitiva acaba de aparecer en El País que abre su primera página con la información de que la existencia de “un atasco en los consulados por la falta de medios colapsa la naturalización de descendientes de exiliados y emigrantes que prevé la Ley de Memoria Democrática.” Y ésa es la pista definitiva de esas turbias maniobras que ha puesto en marcha el Gobierno para revertir el sentido de unas encuestas que dan por segura una victoria del PP. Una vez más, resulta evidente, que no es tan segura.

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