¿Cómo es eso de sentirse “un animal” por unas horas?(risas) La experiencia ha sido divertidísima. La animación era para mí un terreno poco explorado, porque sólo tenía a mis espaldas la corta experiencia con la primera "Madagascar", donde Gloria tenía un protagonismo más limitado que en ésta. Esta vez he podido disfrutar más porque pude ver la película antes de tener que doblarla, así que me pude empapar de “la hipopótama”. La verdad es que me hizo mucha ilusión que me llamaran para este doblaje, porque nunca me habría imaginado involucrándome en una historia así.
¿Lo hiciste por ti, para potenciar tu curriculum, o por dejarle una simpática herencia a tus hijas?(risas)Ellas están encantadas con la historia. Ya disfrutaron mucho cuando me escucharon la primera vez. Me gusta que puedan tener este recuerdo mío, pero dije que sí a este reto por mí. Me lo he tomado como un trabajo más, un proyecto como otro cualquiera, que me ha permitido adentrarme en un terreno poco explorado en mi trayectoria.
Al margen de la coquetería que tiene Gloria, ¿hay algo que te una a ella?¡Me encanta que sea coqueta! La verdad es que suena un poco extraño el reconocer que puedes tener afinidad de carácter con una hipopótama (risas), pero me siento identificada con ella en el apego que tiene a la familia, la necesidad afectiva que tiene con su entorno. En eso yo soy igual...
¿Qué te haría decir sí a Hollywood?Siempre me hace mucha gracia cuando me hacen esta pregunta, porque intuyo que tiene una segunda lectura con la que no estoy en absoluto de acuerdo. Lo importante son los proyectos, la historia que te propongan, no de dónde venga. Si yo tengo encima de mi mesa un buen personaje, no reparo si viene de una producción americana, francesa o española. No miro el remite para aceptar un reto. Tal y como tengo organizada mi vida, creo que no me haría nada feliz pasar cuatro meses fuera de mi casa y lejos de mi familia. Hollywood, generalmente, implica esa distancia no sólo en espacio sino también en tiempo.
No hay ninguna duda que estás pasando por el momento más dulce de tu carrera...Estoy disfrutando de todo lo que la vida me está dando, pero ya sabes que mi vocación de actriz viene de lejos. Siempre quise ser lo que hoy soy, pero faltaba que llegase ese momento mágico, que me abriera la puerta. Y ahora soy muy feliz con todo lo que estoy viviendo...
¿Una se acostumbra a los halagos, los premios, las alfombras rojas...?A lo bueno siempre se acostumbra uno (risas).Cuando pienso en los premios, por ejemplo, haciendo memoria no recuerdo que me hayan dado nunca uno, ni siquiera en el colegio... Y mira ahora. Es como un sueño, la verdad...
¿Cómo convive una tímida como tú en una profesión tan expuesta como ésta?Siempre se dice que la mayoría de los actores somos tímidos y que, en un escenario o al desarrollar un personaje, nos abrimos y comportamos de una manera mucho más abierta y extrovertida, que muchas veces ni nosotros mismos nos explicamos. Yo creo que no soy tan tímida como previsora para proteger mi intimidad de la curiosidad pública. Ahí si que me empleo a fondo para blindar mi vida privada del ámbito externo.