Cultura

Crónica taurina en El Imparcial. Las Ventas: el naufragio del toreo

El diestro Álvaro Lorenzo. (Foto: EFE).

TOROS

Inés Montano | Sábado 03 de mayo de 2025

Los toros de Baltasar Ibán y Algarra cumplieron con su papel de toros guapos, armados y bravos en el caballo. Juan Carlos Rey e Iván García se destacaron con los avivadores. Hubo un tercio de varas medido, pero en general no han sido reseñables los esfuerzos de los varilargueros. El público tocaba las palmas a cualquiera que se desplazaba por el ruedo. Así, Álvaro Lorenzo cosechó una oreja con un sablazo bajo.

Diego García para su confirmación en Las Ventas no lució con Espejito (1° Baltasar Ibán 4/21), quien llegó a la muleta agotado por la interminable lidia. Pachucho (6º Algarra 12/19) dio para más. García lo puso en suerte con unos capotazos de chicuelinas al paso y la faena transcurrió en los medios, con unas tandas por ambas manos, salpicado todo de una duda y pasos de más de ajuste. Varios intentos con la espada.

Francisco José Espada tiene más voluntad que cuajo. Más aspavientos que saber. Más gesto que esencia. Muchas son las horas que le quedan de rodaje. Bastonito (2º Baltasar Ibán 2/20) iba llevado a tirones, sin la menor consideración a su condición y su temperamento. Se podía observar una cosa curiosa: Espada al codillear tanto en los pases largos, dejaba al toro cada vez más pegado al cuerpo, sin que el astado tuviera la intención de buscarle. Seis intentos para entrar a matar, en uno de ellos con un peligro para él y para el público porque la espada salió rebotada. A Zamoramo (4º Algarra 11/19) le tocó la exageración de lo exagerado. Me gustaría llamarle tremendismo en el ruedo, pero no llegó a tanto. Llevó al animal por bocinazos, al no poderlo dominar y se metió entre los pitones. Otro fracaso a la hora de la verdad.

Álvaro Lorenzo corto un trofeo a Ricachón (3º Algarra 11/19). No sé dar razones para tamaño triunfo: el capote a enganchones, la faena precocinada de la temporada pasada (manoletinas de cierre incluidas), la espada fue un espadazo bajo. Camarito (5° Baltasar Ibán 4/21) iba repitiendo el mismo guión impuesto por el diestro. Unas tandas por ambas manos, un circular y meterse entre la cornamenta fueron lo suficiente para la felicidad del respetable. La espada no se acercó a la mediocridad: se salió de la suerte antes de entrar.