AL AIRE LIBRE

EL SANCHISMO DERROCHA DINERO PÚBLICO EN LA COMPRA DE VOLUNTADES Y VOTOS

Luis María ANSON | Lunes 05 de mayo de 2025
La ciudadanía pagó el pasado año más de 62 millones de euros a los altos cargos de libre...

La ciudadanía pagó el pasado año más de 62 millones de euros a los altos cargos de libre designación en los 22 ministerios. Los periódicos digitales se extienden al analizar estas cifras, que convendría completar con los sueldos de los 1.217 asesores y colaboradores de los ministros y altos cargos. La crecida del número de asesores es constante. Se trata de enchufar sin problemas a parientes, amiguetes y paniaguados, todo ello a cargo de los impuestos casi confiscatorios con los que se sangra a los españoles. La hemorragia amenaza con la vida del sanchismo que, según las encuestas, si hubiera elecciones hoy resultaría ampliamente derrotado.

Ah, y faltan los pluses de competitividad que se elevan hasta superar los 1.200 millones, destinados a pagar favores, a callar bocas o a fomentar el activismo político y periodístico para que, en el año 2027, Pedro Sánchez se carcajee de Alberto Núñez Feijóo y vuelva a formar gobierno con el visto bueno parlamentario de los separatistas catalanes y vascos y de los proetarras de Bildu. Pedro Sánchez tiene conciencia clara de la importancia de los enchufes y el dinero. Directa o indirectamente, al estilo Romero Robledo, está comprando todos los votos que sean posibles.

No se trata de un caso aislado. La mayoría de los gobiernos han multiplicado los gastos para permanecer en el poder. Lo que ocurre, a decir de los expertos, es que Pedro Sánchez ha superado todos los antecedentes. Su situación no puede ser más precaria y alarmante. Si perdiera las elecciones del 2027, no pasaría democráticamente a la oposición. Sabe que a él y a los suyos les espera la acción de la Justicia y tal vez la cárcel. Y, claro, hará todo lo posible para condicionar las voluntades necesarias que le alejen del riesgo de perder la libertad y convertirse, como tantos otros políticos de España y de los países de nuestro entorno iberoamericano, en carne de prisión y de ludibrio personal ante la opinión pública.

Las navajas cachicuernas están en alto, dispuestas a hacer sangre si fuera necesario, a la espera de las elecciones generales dentro de dos años. Pedro Sánchez sabe lo que se juega. Sus colaboradores también, y se afanan por comprar todas las voluntades que están a su alcance.