Los mensajes escritos en comparación con ningún apoyo o un apoyo mínimo pueden ayudar a los jóvenes a dejar de vapear, y el fármaco vareniclina también. Estas son las principales conclusiones de investigadores de Cochrane Library. No obstante, reconocen que se necesita más evidencia.
Los vaporizadores (también conocidos como cigarrillos electrónicos) son dispositivos portátiles que calientan un líquido que generalmente contiene nicotina y aromatizantes. Los líquidos se almacenan en un cartucho, depósito o cápsula desechable o recargable.
Estos dispositivos permiten a los usuarios inhalar nicotina en forma de vapor en lugar de humo. Debido a que no queman tabaco, exponen a los usuarios a menos sustancias que causan enfermedades. Sin embargo, es probable que vapear cause más daño que no vapear.
Algunas personas vapean nicotina como ayuda para dejar de fumar; sin embargo, algunas que vapean nicotina nunca han fumado. Por eso, es posible que, cuando quieran dejar de usar vaporizadores, les resulte difícil debido a las propiedades adictivas de la nicotina.
Para dejar de vapear se podrían utilizar medicamentos como la terapia de reemplazo de nicotina (chicles, parches, etc.), la vareniclina, el bupropión y la citisina. Estos fármacos ya se utilizan para ayudar a dejar de fumar. Las intervenciones conductuales podrían incluir asesoramiento, mensajes de texto o apoyo online, programas de reducción del vapeo e información impresa.
Los expertos reconocen que hay pocos consejos disponibles sobre las mejores formas de dejar de vapear nicotina. “Por lo tanto, reunimos información actualizada para ver qué herramientas se han probado para este propósito y si pueden ayudar a dejar de vapear. También analizamos los daños que pueden causar estas intervenciones, incluido si podrían hacer que más personas fumen tabaco”, matizan.
Este equipo buscó estudios que analizaran cualquier intervención diseñada para ayudar a dejar de vapear con vaporizadores que contienen nicotina.
Incluyeron ensayos controlados aleatorizados, en los que los tratamientos que recibían las usuarios se decidían al azar. Este tipo de estudio suele proporcionar la evidencia más fiable sobre los efectos del tratamiento.
Concretamente, realizaron búsquedas en las siguientes bases de datos desde el 1 de enero de 2004 hasta el 24 de abril de 2024: CENTRAL; MEDLINE; Embase; PsycINFO; ClinicalTrials.gov (a través de CENTRAL) y Plataforma de Registro Internacional de Ensayos Clínicos de la Organización Mundial de la Salud (a través de CENTRAL).
También se realizaron búsquedas en las referencias de estudios elegibles y resúmenes de la conferencia de 2024 de la Sociedad para la Investigación sobre la Nicotina y el Tabaco, y se contactó con los autores de los estudios.
A los investigadores de Cochrane Library les interesaba conocer cuántas personas dejaron de usar vaporizadores de nicotina al menos seis meses después de comenzar el estudio; cualquier cambio en el consumo de tabaco en ese periodo; y cuántas personas experimentaron efectos no deseados del tratamiento, al menos una semana después de iniciado el tratamiento.
Así las cosas, encontraron nueve estudios, con un total de 5.209 voluntarios, que usaron vaporizadores que contenían nicotina. Ocho estudios se llevaron a cabo en EE UU y uno en Italia.
Los estudios incluyeron participantes de 18 años o más, tres englobaron solo adultos jóvenes (18 a 24 años) y uno solo jóvenes de 13 a 17 años. Los expertos evaluaron tres estudios como de bajo riesgo, otros tres como de alto riesgo y tres como de riesgo incierto de sesgo.
Los tratamientos utilizados para ayudar a a dejar de vapear fueron:
Las intervenciones basadas en mensajes de texto podrían ayudar a más jóvenes (de 13 a 24 años) a dejar de vapear en comparación con la falta de apoyo o el apoyo mínimo.
La vareniclina también puede ayudar. No hubo suficiente información para decir si alguna de las otras intervenciones fue mejor para ayudar a dejar de vapear que la falta de apoyo o el apoyo mínimo.
Tampoco hubo suficiente información sobre los posibles daños de los tratamientos, ya que muy pocos estudios informaron sobre efectos no deseados graves. Ningún estudio investigó si las intervenciones estudiadas afectaron al número de personas que fumaban tabaco después de seis meses.
La prestigiosa institución científica Cocharane dispone de una colección de bases de datos que contienen evidencia independiente de alta calidad, para fundamentar la toma de decisiones en materia de atención médica.
Sus revisiones son elaboradas por equipos de autores internacionales, a veces en colaboración con los Grupos de Revisión Cochrane. En el caso de revisiones nuevas o actualizadas sobre áreas temáticas no cubiertas, los autores envían sus trabajos a la oficina editorial central, que lleva a cabo el procesamiento editorial, la revisión por pares y proporciona apoyo metodológico.
Este enfoque mixto del procesamiento editorial se lleva a cabo mientras Cochrane avanza hacia un nuevo modelo de producción y publicación de síntesis de evidencia.