Opinión

Políticos de oficio versus democracia

TRIBUNA

Antonio Agar | Martes 06 de mayo de 2025

Han transcurridos 48 años desde la caída de la Dictadura al mismo tiempo que se iniciaban los primeros pasos de la transición que culminó con la aprobación de los ciudadanos del Referéndum en Diciembre de 1978 de un sistema de gobierno democrático con una monarquía parlamentaria.

Ha quedado registrado en los anales de la historia española como un ejemplo de profesionalidad política ponerse de acuerdo partidos tan heterogéneos en ideologías, proporcionando al servicio de la nación una nueva Constitución que soportara los pilares democráticos. Seguidamente en 1979 se crean las Comunidades Autónomas, comenzando un ciclo de prosperidad que se afianza en 1984 con el ingreso en el Mercado Común como miembro receptor de fondos estructurales, gracias a la brillante gestión del presidente Felipe González y el apoyo de su mecenas, el alemán Willy Brand.

Como consecuencia del entusiasmo de la Sociedad por salir después de las convulsas agitaciones sociales de los inicios del siglo XX con las trágicas guerras con Marrueco: La del Annual y la del Riff, a la que siguieron las revueltas de las Repúblicas y finalmente el alzamiento del general Franco con una guerra civil que enfrentó a vecinos y familias en una confrontación fraternal que plasmó el escritor José María Gironella en su trilogía literaria con “Un millón de muertos”. La sociedad presagiaba un horizonte de esperanzas y mejora del bienestar con la implantación de unos partidos democráticos, surgiendo como crisálidas en sus ramas grupos de estudiantes universitarios, que una vez completada su metamorfosis se agruparon para formar la esencia de los partidos en liza como : “Políticos de Carrera”, que uncieron su yugo a la esfera ´pública que aseguraban su plato de lentejas.

Estos jóvenes comenzaron a prestar labores de propagandas, pegada de carteles y labores de captación de nuevos miembros, simultaneándolo con sus carreras universitarias, de tal suerte que con el consentimiento de los cargos públicos electos que ejercían su protagonismo tanto en el Parlamento, como en las Comunidades autónomas, aceptaron en convertir a estos chavales en una legión de mercenarios al servicio incondicional de los partidos, que en esa pugna fratricida en eliminar a sus compañeros de competencia (El fuego amigo de Churchill) , se convirtió en un desafío maquiavélico, una especie de Juego de Tronos en el que se gana o se pierde, quedando este último relegado al destierro temporal en espera de la repesca de las próximas elecciones.

Estos jóvenes al no competir en el mercado laboral real, y definirse cómo político genérico dedican sus habilidades para medrar en mayor o menor medida dentro del seno del partido adquiriendo un status quo preferente en las listas de candidatos. Los más avispados e impenitentes aduladores del Jefe, aspiran a formar parte del listado de los diputados o consejeros autonómicos, mientras que los más recientes allegados comienzan su andadura política enganchados en formar parte de los elegidos para concejalías y ayuntamientos.

Una vez finalizada su carrera política, entran en el sorteo del circuito de las “Puertas giratorias”. Desgraciadamente, la implantación que se ha hecho ya tradicional en los partidos con estos grupos de políticos de oficio, hacen un flaco favor a la democracia, que se han convertido en estructuras viciadas, curtidas en las reyertas del poder, y una vez desalojadas de principios éticos con el único objetivo de anotarse en el bando ganador, jurando lealtad y obediencia extrema.

Ortega y Gasset en su lucidez intelectual, hizo en su libro de la Rebelión de las Masas, una abstracción Socrática a la que tituló “El Sabio ingnorante” en los siguientes términos:

“El animal no sabe lo que no sabe. Dios lo sabe todo y por consiguiente no necesita saber. El ser humano es el que sabe que no sabe y además siente una imperiosa necesidad por saber. El conocimiento aprendido le obliga a cumplir con diligencia el dominio del cargo asignado. Es de rigor en aquellos ciudadanos que llevan las riendas del poder, poseer el sentido profundo del saber, rodeándose de los técnicos en materias esenciales del Estado, no importando que sean ignorantes en otras ciencias. El nudo gordiano de gobernar con tino es que el especialista de la materia asignada lleve con firmeza y honradez la tarea asignada.”

Parece evidente que los gobernantes, salvo excepciones honrosas como Manuel Azaña, escritor y gran aficionado a la lectura, no se refugian en los libros, y por consiguiente en su ignorancia en formación humanística han hecho caso omiso de las sabias enseñanzas que nos legó el gran maestro de la historia europea Ortega y Gasset. Queda de manifiesto con los cataclismos ocurridos recientemente.

  • El de la gran tragedia de la dana en Valencia con 229 víctimas fallecidas, con responsabilidades de los dirigentes del PP en la Comunidad y que trasciende su culpabilidad más allá del desastre económico.
  • El Apagón histórico, responsabilidad del gobierno del PSOE y de la empresa semi estatal Redeia presidida por la política de oficio Beatriz Corredor, abogada y experta en materias de viviendas.

Con respecto a la tragedia de la Dana de Valencia, ha resultado desolador escuchar a la exvicepresidenta de la Comunidad Salomé Prada su frívola confesión a la Jueza que instruye la causa, afirmando que tenía a su disposición durante las horas críticas anteriores a la tragedia un dispositivo para alertar a la población, pero que no lo activó porque no sabía manejarlo. ¡Por Dios bendito! ¿Qué se puede esperar a una política de oficio que solo está atenta a las consignas del partido y a guardar sumisión. Lo del abandono de su puesto de trabajo durante seis horas en momentos tan críticos del presidente Mazón no tiene parangón, siendo inconcebible que después de meses transcurridos no sepamos la verdad de lo que hizo, ni mostrar la factura del restaurante. No me parece muy acertada la fijación del Sr. Feijoo de mantener a ultranza a este personaje en el poder.

Con relación al Apagón histórico debo de admitir mi ignorancia en una materia tan compleja sobre el funcionamiento de la Red Eléctrica.

Sin embargo haciendo uso del sentido común, y siguiendo el pensamiento de Ortega sobre el sabio ignorante, poner al frente de una empresa tan estratégica a una experta en Viviendas, ex ministra con el presidente Zapatero y que en 2020 siguiendo las canonjías de las Puerta Giratorias; la nombran presidenta no deja de ser una temeridad que ha provocado un quebranto económico en Fábricas, cadenas de Restaurantes, Hoteles y Establecimientos de alimentación aún por evaluar, además de una absoluta desconexión con las líneas ferroviarias, que han dejado a miles de usuarios a su suerte durante varios días.

El prestigioso científico y Doctor en Física nuclear Antonio Turiel, había ya aconsejado desde el primer momento que se producían el crecimiento de las energías renovables (Eólicas y fotovoltaicas) y la determinación de la empresa Redeia

en integrarlas a la red general, sin que previamente se construyera una infraestructura que garantizara la estabilización del Sistema, de la posibilidad de fallos graves en la red, argumentando que el problema no se origina en su incorporación al sistema de fuentes limpias de energía, sino la de no implantar simultáneamente un sistema de Estabilización, añadiendo que ello, conllevaba unos costos muy gravosos a la institución en menoscabo de la cuenta de resultados que en 2023 fueron de 690 millones de beneficio neto, llegando a la conclusión de que en esta institución con ánimo de lucro, prevalece maximizar los beneficios sobre la calidad del servicio.

Un mero análisis empresarial sobre la compañía Fideia, revela que es un entramado societario donde la sociedad pública: SEPI es propietaria del 20% y el resto del capital lo conforman empresas mixtas y privadas poseedoras de grandes fortunas como Amancio Ortega, corporaciones financieras internacionales como J.P. Morgan, Black Rock. Redeia al tener un capital social tan atomizado, implica su regulación a través de un sistema de sofisticada ingeniería financiera, lo que dificulta el control de sus tributaciones a la Hacienda Pública.

En la comparecencia del Sr. Sánchez ante la prensa negó rotundamente la responsabilidad de la presidenta de la empresa REDEIA y la de su equipo, limitándose a a nombrar una comisión de investigación.

Aquellos que sentimos el pulso de la historia de la posguerra en nuestras venas, y sobrevivimos a la terrible dictadura franquista, comenzamos a sentir el pálpito de la transición a una democracia, confiando en el resurgir de una segunda génesis, donde los nuevos políticos llevaban pantalones vaqueros y un puñado de sueños en los bolsillos, presagiábamos el devenir de una sociedad liberal y más igualitaria.

Hoy no padecemos de esa maldita dictadura. Teóricamente gozamos de un sistema democrático, pero nos preguntamos ¿ Que diferencia existe entre un fascista con el pecho lleno de cruces militares y un presidente que en su afán de mantenerse en el poder sin tener una mayoría parlamentaria garantizada y que lleva desde 2019 guiando la proa de la nave española por los mares procelosos de los independentistas, que arrecian día si y otro también con tempestades de granizos chantajistas sorteando las embestidas con el paragua de la Constitución, al mismo tiempo que pulsa el botón de la coacción al poder judicial para que cuele la amnistía ignominiosa de un presidente fugado y condenado por malversación de fondos públicos?

Los nostálgicos que hemos bebido de la fuente literaria de escritores e intelectuales de la talla de Ortega y Gasset y Salvador de Madariaga… con las actuaciones de una democracia de políticos de oficio, nos viene a la memoria la frase que pronunciaban nuestros mayores y que vaticinaban la tragedia de sus vivencias durante la guerra civil, y que los niños que habíamos ya nacido en la posguerra no llegábamos a entender su significado, pero que hoy ante una España que va a la deriva y perdida la esperanza de que los dos grandes partidos inmersos en ese odio cainita, lleguen a un pacto tan necesario para poder salvar la patria, la pronunciamos con tristeza y desesperación de augurar la herencia envenenada que los políticos de oficio van a dejar a las futuras generaciones: “Hay si Ortega y Gasset levantara la cabeza”.