En su último auto, el juez Peinado ha descrito con precisión las andanzas judiciales del entramado de Moncloa. Ya es sabido de quién depende la Fiscalía General del Estado. “Pues eso”. Pero debería, al menos, disimular esa dependencia tan totalitaria. En el caso Begoña Gómez la desfachatez ha llegado al máximo. Tanto que el magistrado ha puesto en evidencia la mala praxis del fiscal que defiende con “más intensidad y brillantez” a la acusada que su propio abogado “por tratar de impedir que investigue los indicios que considera que existen contra la mujer del presidente del Gobierno en relación al rescate público de Air Europa, en 2020”.
Y así ocurre también en el caso del hermano de Pedro Sánchez o en el del fiscal general del Estado. Por cierto, Álvaro García Ortiz ahora va a nombrar al fiscal que le “acuse” o, mejor, que le defienda de su imputación por haber cometido el delito de revelación de secretos. Como siempre, presuntamente.
El Gobierno, en lugar de defender la independencia de la Justicia, como dicen sus voceros, arremete contra esa independencia e intenta manipular y mentir para insultar e intentar frenar a los jueces que se atreven a acusar a alguien del entorno del Gobierno. La Fiscalía es la punta de lanza de esas intromisiones y sus medios adictos se unen al acoso sin pudor.
Hasta no hace mucho, eran los separatistas los que denunciaban el llamado “lawfare”, la judicialización de la política, una especie de secta de magistrados del la “fachosfera española” para impedir el “derecho” de Cataluña a independizarse mediante un referéndum “pactado” o, si fuera necesario, un golpe de Estado. Pero ahora, es el entero Gobierno el que se ha unido al acoso a la Justicia al atacar sin medida a los magistrados que juzgan a Begoña Gómez, a David Sánchez o a Álvaro García Ortiz, el triplete de imputados que ponen a Sánchez contra las cuerdas. Aunque él se defiende acusando a los propios magistrados e insultando al PP, que siempre es el culpable de todos los males de España, a pesar de estar en la Oposición. Ahora, incluso, según el relato de Moncloa, parece ser el responsable del gran apagón (por el mero hecho de criticarlo) o del “sabotaje” de la red ferroviaria.
El auto del juez Peinado retrata, mejor que nadie, esas andanzas del Gobierno y de la Fiscalía al afirmar en una nueva resolución que “el fiscal parece no querer estar en el mundo en el que vivimos todos los españoles” y que afirmar que no hay hechos nuevos que investigar sobre la presunta relación de Begoña Gómez con este rescate "es tanto como pretender utilizar la denominada técnica del avestruz, en el sentido de no querer contemplar una realidad objetiva". Más claro, agua.