El artículo 134 de la Constitución dice literalmente que “los Presupuestos Generales del Estado tendrán carácter anual, incluirán la totalidad de los gastos e ingresos del sector público estatal y en ellos se consignará el importe de los beneficios fiscales que afecten a los tributos del Estado. El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior.”
Pedro Sánchez, sin embargo, mantiene en vigor los presupuestos aprobados en 2023, y ya reconoce que ni siquiera presentará este año los que le corresponden. Prefiere saltarse la Constitución a ser vapuleado por enésima vez en el Congreso de los Diputados. Y este jueves, como era de esperar, ha votado en contra de la moción presentada por el PP en el Pleno del Congreso en la que insta al Gobierno a “cumplir el mandato constitucional de presentar los Presupuestos Generales del Estado para el año 2025”. O lo que es lo mismo, ha votado (y ha decidido) incumplir la Constitución.
La moción del PP ha sido apoyada por 183 diputados: los del PP, Vox, Coalición Canaria y socios de Gobierno como ERC, Podemos y el Bng. En contra, los de PSOE y Sumar, a pesar de que Yolanda Díaz había exigido que se presentaran los presupuestos y los del PNV, que actúan siempre a favor del Gobierno de turno.
Al no ser vinculante la moción aprobada, el Gobierno ni se ha alterado. Menos aún Yolanda Díaz que puertas afuera del Hemiciclo despotrica, pero dentro vota dócilmente con Pedro Sánchez no vaya a ser que el Gobierno se cuartee aún más y se ponga en riesgo su vicepresidencia.
Lo que ha quedado en evidencia, en fin, es que el Gobierno renuncia definitivamente a presentar los Presupuestos Generales del Estado por falta de apoyos. Diga lo que diga la Constitución, seguirá con los de 2023, probablemente hasta 2027. Bastante tiene ahora con justificar el “ciberataque” del apagón o el “sabotaje” de la red eléctrica. Bastante tiene con salir indemne de los dos últimos y mayores bulos que se han propagado en los últimos tiempos. Porque ya hay consenso entre los expertos de verdad de que el gran apagón se produjo por culpa del Gobierno y su obsesión por la producción masiva de energía renovable y el sabotaje es otro invento más de Óscar Puente el matón y zafio ministro de Transportes que terminará haciendo bueno a Ábalos, a pesar de sus supuestas y millonarias comisiones y de sus muchas Jéssicas.