El PSOE de Extremadura, otrora bastión socialista, sigue en caída libre en pleno escándalo judicial del hermano de Sánchez. En una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, los socialistas extremeños reducen su porcentaje de voto hasta el 36,7%, aún más bajo que el 39,9% de las últimas elecciones y que marcó por entonces su suelo electoral.
El partido liderado por el ahora aforado Miguel Ángel Gallardo bajaría hasta los 25-26 escaños por los 28 actuales. La crisis socialista auparía aún más al PP de María Guardiola, que ampliaría los escaños de los 28 actuales hasta los 29-30 y una intención de voto del 41,8%.
Vox pasaría de 5 escaños a 6, por lo que el pacto actual de Gobierno, con la mayoría necesaria situada en los 33 escaños, saldría reforzado de la crisis socialista.
La portavoz del PSOE de Extremadura, Isabel Gil Rosiña, ha negado este viernes que haya división en el partido después de los movimientos de Miguel Ángel Gallardo para ser diputado regional y que haya habido prisas para convertirse en aforado por su procesamiento en la causa abierta contra David Sánchez.
Gil Rosiña ha considerado que es una "anomalía" que el líder de un partido no esté en el Parlamento.
A pregunta de los periodistas, la portavoz socialista ha rechazado que haya "división" en el PSOE extremeño por la opinión de un militante, aunque sea un "dirigente histórico", en referencia al presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales.
Morales, que recientemente dejó el cargo de secretario general del PSOE de la provincia de Cáceres, después de trece años, criticó no haber conocido los "movimientos preocupantes" para la entrada de Gallardo en la Asamblea.
Gil Rosiña ha recordado, sobre la decisión tomada por la Interparlamentaria, que en ella están representados todos los cuadros institucionales del partido, incluido el sustituto de Morales, Álvaro Sánchez Cotrina.
"Esto no es un convento", ya que ha dicho que entre sus miembros puede haber "distintos matices y distintos posicionamientos".
Por lo tanto, para Gil Rosiña el acceso de Gallardo a un escaño no se ha hecho con "prisas", porque desconocían que la jueza iba a abrir el juicio oral, aunque ha reconocido que no ha sido "un cambio al uso", dado que ha tenido que marcharse una diputada y otros cuatro compañeros de lista han tenido que renunciar a coger el acta.