Opinión

Así no, Reig, así no

EN LA FRONTERA

Rafael Ortega | Sábado 24 de mayo de 2025

Lo siento, pero no puedo disculparle, monseñor Reig. Sus palabras pronunciadas durante la homilía, pronunciada el pasado 11 de mayo en la Basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen de la localidad salmantina de Alba de Tormes, en las que atribuyó la discapacidad a una herencia del pecado, me han herido en lo más profundo de mis ser y como ha señalado “Asprodes Plena inclusión”, la entidad que denunció sus palabras, las considero "profundamente ofensivas, estigmatizantes y completamente alejadas del modelo de sociedad inclusiva que tenemos que defender”.

Recordamos, porque no quiero que nadie las olvide, que durante su intervención, el prelado afirmó que “también para los niños que nacen con discapacidad física o intelectual o psíquica; esto ya es herencia del pecado y del desorden de la naturaleza”.

Por eso, le digo a Reig, “que no, que así no”. Que un hombre de Iglesia no debe expresarse así, aunque viniendo de este obispo que siempre ha tenido ciertas dificultades por las diócesis donde ha estado, Segorbe-Castellón, Cartagena-Murcia y Alcalá de Henares. Han sido sus estancias en Cartagena-Murcia y Alcalá de Henares especialmente discutidas. En la primera pensó y quiso, adueñarse, por decirlo con palabras simples, de la Universidad Católica San Antonio (UCAM), fundada por José Luís Mendoza y propiedad de la Fundación Universitaria de San Antonio. Tuvo que intervenir el Vaticano, y Reig Pla, que perdió el envite, fue trasladado a otra diócesis menor, como Alcalá de Henares, gracias a su protector, el cardenal Rouco. También durante su paso por la ciudad del Henares, fueron polémicas sus declaraciones y homilías, sobre toda alguna que otra pronunciada en Eucaristías transmitidas por Televisión. Tal vez, por eso, y por lo informes recibidos en la Santa Sede, el Papa aceptó enseguida su renuncia presentada al cumplir el obispo 75 años.

Y como esperábamos, y no podía ser de otra manera, la Conferencia Episcopal Española, sin nombrar expresamente a Reig Pla, ha reaccionado y ha dicho textualmente: "Desde aquí alentamos y agradecemos todo servicio a las personas con discapacidad y agradecemos, como no, a las personas con discapacidad su vida, espíritu de lucha, su entrega, su capacidad de amar y ser amadas"

Junto a la nota, se ofrecen algunos párrafos de “Dignitas Infinita”, de Doctrina de la Fe, en la que subraya cómo la Iglesia "reafirma y confirma absolutamente la dignidad ontológica de cada hombre y de cada mujer", al tiempo que aprecia cómo "la sociedad actual haya ido tomando conciencia de manera progresiva de la centralidad de la dignidad humana y que muestre una sensibilidad especial hacia los más débiles".

"En nuestra realidad existencial, todos somos discapacitados y tenemos necesidad de los demás", añade la CEE que trata de explicar la asociación enfermedad-pecado, que tiene su origen en el Antiguo Testamento, pero que se refiere a todos y no solo a los discapacitados pues "Jesús curaba toda dolencia al tiempo que perdonaba los pecados". "Solo desde esta perspectiva puede vincularse la enfermedad al pecado, en tanto que este afecta existencialmente a todo ser humano y abre nuestra vida al amor de Jesucristo, en quien somos sanados y salvados", explica la nota episcopal, que reitera, con el Papa Francisco, “la necesidad de reconocer en cada persona con discapacidad incluso con discapacidades complejas y graves", una contribución singular al bien común a través de su biografía personal, sabiendo que la dignidad de cada persona no depende de la funcionalidad de sus cinco sentidos, en referencia a su encíclica 'Fratelli tutti'.

Tras estas consideraciones de la Conferencia Episcopal Española, Reig Pla ha manifestado que "en ningún momento su intención era ofender a las personas con discapacidad intelectual, lamentando profundamente lo ocurrido y mostrando su total interés en aclarar lo sucedido", disculpas que creo han llegado tarde y que hay que pensar muy bien lo que se dice o se hace, Reig Pla. Por eso, así no.