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Giro Italia. Carlos Verona recupera la gloria para España

(Foto: EFE).

ETAPA 15

Diego García | Domingo 25 de mayo de 2025
Gesta del madrileño en Asiago. Carapaz y Bernal 'entierran' a Roglic. Ayuso y Del Toro, grandes beneficiados. Clasificaciones

El ciclismo mundial ha sonreído este domingo porque un gregario ha conseguido la mayor victoria de su carrera deportiva. Carlos Verona se ha impuesto en la decimoquinta etapa del Giro de Italia al coronar en solitario una larga escapada. El corredor madrileño sumó el sexto triunfo parcial del Lidl-Trek en lo que va de carrera (con tres ciclistas diferentes) y logró que España vuelva a ganar en una de las grandes citas del calendario. A sus 32 años ha firmado esta tarde el segundo triunfo de un currículum supeditado siempre al servicio de otros. Porque este excelso escalador ha sacrificado su potencial en pos de cuidar a los respectivos líderes de equipo... y en esta fecha ha recogido el premio a tanto esfuerzo en pos del bien común y solidaridad.

El nacido en San Lorenzo del Escorial, que llegó al profesionalismo por medio de la estructura del Burgos BH, ha defendido con uñas y dientes las aspiraciones de sus compañeros desde que aterrizó en el Omega Pharma, en 2016. En 2019 fichó por el Movistar Team y respaldó con una entrega impresionante a Alejandro Valverde, Enric Mas y Nairo Quintana, entre otros. En 2024 salió de la formación navarra y recaló en el Lidl, un escuadrón que fija su mirada más en los triunfos de etapa y clásicas que en la clasificación general. En este Giro venía a cuidar de Giulio Ciccone, sin embargo el reciente infortunio sufrido por el italiano (retirado por una caída) le ha liberado y no ha desaprovechado la primera oportunidad. Con épica y agonía, como en su victoria en el Dauhpiné de 2022, cruzó la meta triunfal, demostrando esas capacidades que ha limitado para el brillo de los demás. Reivincando el tipo de ciclista que en realidad es.

Carlos Verona firma una gesta en Asiago

Remató Verona la escapada del día con un ataque rotundo en el duro ascenso al Dori, a más de 40 kilómetros de la llegada. Así puso el broche a una gesta en una jornada, la más larga del calendario de esta 'Corsa Rosa', que recorrió 219 kilómetros entre Fiume Veneto y Asiago. Tuvo que soportar, además, la abrasadora batalla por conformar la escapada definitiva que se libró en los intensos 70 kilómetros iniciales, que se desarrollaron con multitud de ataques y con una descriptiva media de 52 kilómetros por hora. Su compañero Mads Pedersen pudo facturar los puntos del esprint intermedio de San Martino Colle Umberto, que le afianzan como candidato para llegar a Roma con la 'maglia ciclamino', y a partir de ahí confirmó su existencia una fuga de gran calidad, compuesta por 35 corredores.

Ahí viajaban sensacionales ciclistas como Pello Bilbao, Diego Ulissi, Dani Martínez, Filippo Zana, Luke Plapp, Christian Scaroni o Einer Rubio, el líder del Movistar que era el mejor situado en la general (a más de cuatro minutos del líder). También figuraba en este numeroso grupo el español Igor Arrieta. Y el pelotón no se preocupó de la desventaja hasta que la renta ascendió a los cuatro minutos. Ahí se activó el UAE para salvaguardar la primacía de Isaac del Toro y el escuadrón emiratí controlaría la situación sin demasiado sudor en lo sucesivo. Sabían que la presencia del Monte Grappa en la segunda parte del recorrido condicionaría la exigencia de verdad, así que hasta entonces no pasaron de una gestión pausada. En cambio no serían ellos los que prendieron la mecha en el gran grupo.

Las primeras rampas de la mencionada subida, un puerto de primera categoría con 25 kilómetros repartidos en desniveles medios del 7,5% y del 6,5%, y que vio las dos Guerras Mundiales, cambiaron el aire. Y una avería mecánica que paró a Juan Ayuso terminó en enrarecerlo. El referente español cambió de bicicleta y llegó a tiempo para un tramo final en el que Ineos Grenadiers volvió a encender los fuegos artificiales. Se han erigido los británicos en los grandes admiradores de la carrera... y en los examinadores de aquellos que no van tan bien. Ellos subieron la dureza para demostrar que Primoz Roglic sigue tocado. El esloveno, principal favorito, no aguantó el cúmulo de esfuerzos al que fue sometido en las más de cinco horas y cuarto de derroche.

Carapaz sentencia a Roglic

Egan Bernal atacó a dos kilómetros de la cima, con una raza espectacular. Como le ha ocurrido hasta este punto, no logró marcharse, pero sí activó a los que mejor cara están mostrando en esta semana. Del Toro y Richard Carapaz le siguieron la pista y emprendieron el descenso con la ayuda de Thymen Arensman y de Derek Gee. Todos ellos pusieron en jaque a Ayuso y a Roglic, que no pudieron responder al acelerón. Pero el UAE, que sigue dividido entre las candidaturas del mexicano y el barcelonés, templó gaitas y conectó con el peligroso grupeto a 70 kilómetros de meta. Por delante seguía apretando con un colchón grueso la fuga, en la que Marco Frigo lanzó un órdago infructuoso. Así pues, con el fuego apagado, la jornada se encaminó hacia la subida que definiría el cariz del día.

Y antes de ese complicado ascenso al Dori (16.4 kilómetros al 5.4%) Bilbao y Verona cambiaron el ritmo para distanciarse en cabeza de carrera. Contaron ambos con el permiso del equipo emiratí, que pasó a vigilar a los otros gallos del pelotón de favoritos. Entonces el madrileño aceleró sin mirar atrás. A 41 metros de la meta se desató con toda su clase y nadie pudo empatarle. Ahí comenzó su exhibición de facultades y capacidad de sufrimiento, esta vez para beneficio propio. Llegó arriba con unos pocos segundos de margen y en el falso llano postrero agigantó su esfuerzo para festejar como nunca. Su emoción y la de su familia, que corrió a abrazarle, provocó sin duda una sonrisa en este deporte. "No me lo esperaba y estoy muy contento. Vine sabiendo que era el apoyo de Pedersen y Ciccone. Era el primer Giro que no tenía la ambición de ganar y por eso lo estaba disfrutando tanto. Lo he hecho por el equipo, por Ciccone", declaró en el podio.

Por detrás la batalla seguía viva. Y Carapaz puso su firma a otro trance maravilloso de ataques. El ecuatoriano trituró el grupo principal con tres acelerones a los que siguieron los de Gee y Simon Yates. Ninguno de ellos se estiró lo suficiente mas el daño se concentró en Roglic. El esloveno no podía ni seguir la rueda de su gregario Giulio Pellizzari y el UAE entendió que estaban en condiciones de dar un golpe de efecto. Rafal Majka, Adam Yates y Brandon McNulty afilaron el colmillo y le acabaron metiendo 1:30 minutos a Primoz, que queda con una desventaja ya de 3:53 minutos en la general. El Visma | Lease a Bikey el Barhain Victorious aportaron a la causa, de modo que llegaron al autobús todos contentos. Del Toro sigue en la punta con casi un minuto y medio sobre su compañero Ayuso. Este lunes, descanso. Y después, una tercera semana que anuncia emociones fuertes.

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