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Mbappé, Bota de Oro y pichichi

(Foto: EFE).

FÚTBOL

M. Jones | Domingo 25 de mayo de 2025
El astro francés ha terminado el curso con 43 goles, una cifra que no se veía en Chamartín desde Benzema y Cristiano Ronaldo.

Kylian Mbappé se ha coronado este domingo como el máximo goleador de las grandes ligas y de España. Con la conclusión del calendario liguero ha obtenido el premio pichichi en LaLiga y la Bota de Oro, en Europa. Ninguno de los afamados cazadores de goles han podido igualar la producción anotadora del delantero estrella del Real Madrid. Con su reciente doblete ante la Real Sociedad su cosecha se volvió inalcanzable. Sus 31 dianas anotadas en el torneo doméstico le han colocado en la cima después de haber protagonizado una campaña un tanto titubeante.

Porque en el campeonato liguero no arrancó del mejor modo. Tardó cuatro partidos en ver portería. Estrenó su bagaje goleador con dos aciertos en la visita del Betis, a comienzos de septiembre. Después llegaron sus llamativos problemas de puntería, que le llevaron a no marcar durante dos meses en la Liga de Campeones. En aquella época las dudas en torno a su rendimiento y al acierto de su fichaje se multiplicaban. Entre otras cosas, porque el equipo no carburaba por falta de fútbol y de entrega defensiva, y en ese panorama la sobrevenida impericia y la apatía de Kylian sobresalen demasiado.

Mbappé, pichichi y Bota de Oro en su primer año en el Real Madrid

Noviembre fue su mes decisivo. El peor, según sus palabras, y el más valioso si se contempla en perspectiva. En aquellas semanas se agolparon varias de sus actuaciones decepcionantes. En la goleada encajada ante el Barcelona y en las derrotas ante Milan, Liverpool y Athletic se le vio tímido y fallón. Inseguro. Todavía arrastraba el excesivo respeto al club de sus sueños que ya había esbozado incluso durante su presentación. En aquel acto veraniego su mirada, el tono de su voz y su gestualidad mostraban más a un juvenil sorprendido por haber cumplido una meta añorada que a un líder de un proyecto ganador.

Él mismo ha analizado lo que le ocurrió en aquel proceso bloqueante. La humildad con la que llegó al vestuario campeón de todo le pasó factura. No quería desagradar a sus compañeros de ataque, sobre todo a Vinicius, así que se hizo pequeñito. Y fue creciendo en sí la falta de confianza, la desnaturalización de un cabeza de cartel devenido en gregario. En declaraciones posteriores definió aquella derrota en San Mamés, donde falló un penalti (venía de marrar otro en Anfield), como el punto de inflexión. "Puedo hacer mucho más, tengo en las piernas mucho más pero en los últimos partidos he jugado mejor. El partido de Bilbao me hizo buenas cosas porque yo toqué fondo, fallé un penalti y fue el momento de ver que tengo que dar el máximo por esta camiseta y jugar con personalidad", ha confesado.

Desde entonces afinó su puntería, ganó peso en la dinámica del colectivo merengue y, en definitiva, se agigantó. Empezó a cumplir con lo que espera de él la tribuna, el palco y el camarín. Hacía siete años que el Madrid de sus amores le perseguía, así que cuando se volvió realidad su fichaje tuvo que digerirlo con calma y le llevó tiempo. Cuando completó dicho trabajo (llegó a ausentarse de la selección francesa) todo volvió a su normalidad. Afiló sus remates y aceleró con carácter y hambre. Su espectacular triplete en el enfrentamiento ante el Manchester City, en el playoff de acceso a los octavos de la Liga de Campeones, fue su golpe sobre la mesa.

En 2025 sus números se dispararon hasta el punto de firmar 29 goles en 34 partidos, un monto sin par en el Viejo Continente. Su colosal mejoría no coincidió con la del bloque entrenado por Carlo Ancelotti, hecho que ciertamente ha deslucido su rendimiento individual de cara a la percepción del madridismo. Sin embargo, cabe destacar que los 43 tantos que lleva en este curso, en el que a sus compañeros les ha faltado claridad de ideas para asistirle, le han valido para convertirse en el mejor debutante de la historia del Madrid. Cristiano Ronaldo (el último merengue en merecer la Bota de Oro) se quedó en 33 tantos en su estreno e Iván Zamorano, en 37.

En el tramo final ha tirado de sus colegas en múltiples encuentros, marcando contra el Atlético y sellando un hat-trick en el Clásico de Montjuic que decidió el título liguero. También anotó en las finales de Copa del Rey y de las Supercopas de España y de Europa. Aún así, como la exigencia en Chamartín no tiene límites, se le va a reclamar más eficacia en los grandes partidos (no marcó en los octavos y los cuartos de final europeos). Esa y la actitud defensiva han sido los debes que le quedan pendientes y que las gradas le demandarán para terminar de entregarse a su inmenso talento.

Mejor debutante en la historia del equipo madridista

Para la estadística queda que ha ganado el pichichi con cuatro goles de ventaja con respecto a Robert Lewandowski y en la Bota de Oro le sacó tres puntos y medio a Viktor Gyökeres. El atacante del Sporting de Portugal sumó 39 dianas en su liga, pero la fórmula para calcular el ganador del galardón le otorga sólo 1,5 puntos a cada tanto en el torneo luso, por los dos puntos que registra cada gol en España e Inglaterra. Así, Kylian también ha doblegado a Mohamed Salah, que se ha quedado en 58 puntos totales con sus 29 anotaciones.

Así han finalizado los primeros 10 meses del pilar del nuevo Real Madrid, a la altura de los debuts en LaLiga de Ronaldo Nazario, Romario y Pruden, los únicos en traspasar la barrera de las 30 dianas en sus respectivos estrenos. Sólo se le han escapado en España el Athletic Club y Valencia. A los otros 17 equipos les ha marcado. Y el mayor registro goleador de su carrera en un curso, que corresponde a los 44 tantos firmados la pasada temporada con el Paris Saint-Germain, queda a tiro ya que todavía tiene por delante la disputa del Mundial de Clubes. Allí, en Estados Unidos, buscará romper su récord personal y ganar otro título para los madridistas.

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