“Han pasado cuatro décadas desde aquella primera gala. Y veinticinco años desde que los Goya viajaron por primera vez a Barcelona, en el año 2000. Volver aquí, en esta fecha tan simbólica, es mucho más que un gesto. Es un reconocimiento profundo a una ciudad que respira cine”, dijo Fernando Méndez-Leite, que insistió en que para la institución es “todo un honor” viajar a la capital catalana en el 40º aniversario de los premios
Durante su intervención, destacó que Cataluña ha sido y es “imprescindible” para la cinematografía española. “No se puede contar nuestra historia sin sus guionistas, productores, directores, técnicos, actores y actrices, y sus escuelas”, apuntó, subrayando la “indiscutible” presencia de profesionales de todas las ramas del sector en los Premios Goya a lo largo de su historia en un acto al que acudieron los intérpretes Laia Marull, Ángela Cervantes y Pol Monen; los cineastas José Corbacho, Kike Maíllo y Pol Rodríguez; y los productores Valerie Delpierre, Tono Folguera, Edmon Roch; y la cineasta y presidenta de la Academia de Cine catalán, Judith Colell.
El acto de presentación de la 40ª edición de los Premios Goya, también contó con la presencia de algunos miembros de la Junta Directiva de la Academia como Josep M. Civit, Josep Amorós, Sergio Díaz y Piluca Baquero.
Además, en la cita barcelonesa se reconocerá con el premio honorífico a Gonzalo Suárez, cuya trayectoria está “ligada a la ciudad, escenario de docenas y docenas de películas del cine de todo el mundo”.
Méndez-Leite quiso destacar que el síntoma más reciente del “gran momento” que vive el audiovisual catalán es que los tres largometrajes preseleccionados para representar a España en los Oscar, anunciados el pasado miércoles, cuentan con producción catalana: Romería, dirigida por Carla Simón; Sirat, dirigida por Oliver Laxe; y Sorda, dirigida por Eva Libertad.