España ha terminado por aceptar la petición de varios países de la Unión Europea y se retrasará la votación sobre la oficialidad del catalán en el Parlamento Europeo.
Varios países de la Unión Europea, como Finlandia, Suecia o Austria, han continuado expresando este martes sus dudas financieras y legales sobre la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego, al inicio de la reunión donde los Veintisiete van a tratar la cuestión.
"Hoy espero que no tengamos que votar porque la cuestión no está madura", ha dicho el ministro finlandés de Asuntos Europeos, Joakim Strand, a su llegada al Consejo de Asuntos Generales de la UE, que se celebra en Bruselas.
En este sentido, ha apuntado que hay que tomarse "muy seriamente" las "dudas legales" que han expresado oralmente los servicios jurídicos del Consejo de la UE conforme a la adecuación de la cuestión con el artículo 55 del Tratado de Lisboa referente a las lenguas originarias en las que está redactado.
En la misma línea se han pronunciado, la ministra sueca de Asuntos de la UE, Jessica Rosencrantz, y la ministra de Austria para Europa, Claudia Plakolm.
De esta manera, la iniciativa del Gobierno de Pedro Sánchez para contentar a Carles Puigdemont, cuyos votos son imprescindibles en el Congreso de los Diputados para sostener la legislatura, ha vuelto a fracasar.