La Esfera de los Libros. Madrid, 2025. 232 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.
Por Alfredo Crespo Alcázar
En El eclipse del padre. Una crítica de la razón woke, Gabriel Albiac nos propone una obra oportuna en la que desmonta los mantras del wokismo, esa ideología que aspira a convertirse en mayoritaria no reparando en medios para lograr tal meta. Asimismo, defendida esencialmente por la progresía occidental, ha generado unos marcos interpretativos de la realidad que rezuman adanismo y voluntarismo, sectarismo en última instancia, estigmatizando a todo aquel que no comulga con sus postulados.
El autor aborda su objeto de estudio siguiendo dos ejes complementarios. Por un lado, el rechazo de la corrección política. Por otro lado, manejando un arsenal bibliográfico compuesto por obras y autores de diversas disciplinas (literatura, filosofía…) que disemina adecuadamente a lo largo de la obra. Al respecto, el profesor Albiac insiste en que la actual civilización europea es el producto de tres tradiciones que se han sucedido a la largo de la historia (bíblica, griega y cristiana), las cuales han dejado un legado tangible que el wokismo desprecia.
En efecto, a partir de esta constatación, rebate y demuestra la falsedad de determinadas afirmaciones que esa ideología naif insiste en repicar machaconamente a través de múltiples terminales mediáticas. Entre los temas principales del “pensamiento” woke encontramos el que alude al rol de la mujer, cuyo desempeño en la vida política y social ubica a partir de la segunda mitad de la pasada centuria, obviando deliberadamente lo que nos transmitieron dramaturgos como Esquilo o Sófocles.
En íntima relación con este argumento, la I Guerra Mundial también generó repercusiones notables en lo que a la mujer se refiere. El conflicto bélico y la escabechina que produjo provocó un cambio en las estructuras políticas, sociales y laborales de los países que tomaron parte en la aludida contienda. Al respecto, en el caso alemán, como refleja la historiadora Claudia Kroonz: “La guerra, que debía de provocar la masacre de millones de hombres jóvenes, emancipaba a millones de mujeres jóvenes, al ofrecerles el estatuto de autonomía que las feministas reivindicaban desde hacía decenios” (p. 132).
En este punto, Albiac hace una revisión del feminismo tal y como hoy en día se manifiesta ante la opinión pública, recalcando la importancia que en la extensión de los derechos de las mujeres tuvieron pensadoras liberales como Ayn Rand, las cuales resultan bien despreciadas, bien desconocidas, por la izquierda posmoderna. Esto le permite al autor, a su vez, desacreditar el mesianismo y adanismo que caracteriza al wokismo, en cuyo proceder exige de forma poco disimulada la patente de todo aquello que tiene que ver con la extensión derechos y libertades de las mujeres.
El otro gran rasgo que caracteriza al “pensamiento” woke es su afán por eliminar el concepto de familia tradicional y, para tal finalidad, arremeter contra la autoridad del padre y de la madre, supone una herramienta fundamental. Además, el voluntarismo preside todas y cada una de sus acciones, por ejemplo, en la elección del género. Esta cuestión el autor la explica en profundidad cuando aborda la castración voluntaria de un menor de edad, algo que ciertos sectores políticos, sociales y mediáticos, por ejemplo en España, insisten en considerar un “derecho” garantizado por ley. Nos hallamos ante la denominada “autodeterminación de género”, en la que, como subraya Albiac, “todo criterio médico y toda cautela de edad y vigilancia desaparece en la legislación española” (p.75).