La Policía Nacional ha explicado en un comunicado que los tres investigados obtenían imágenes de las redes sociales de profesoras y alumnas y después las editaban mediante aplicaciones específicas para generar contenido pornográfico.
Con esta operación, se han recuperado más de cien archivos en los que se han contabilizado hasta 61 víctimas, algunas aún sin identificar, de las que 22 serían menores de edad.