De nada han servido los cínicos llamamientos de un Sánchez débil y rodeado por los escándalos para "dejar la crispación en el perchero". Uno a uno, los trece presidentes autonómicos del PP le han instado a disolver las Cortes y convocar elecciones; a lo que Sánchez ha respondido que "la intención del Gobierno es respetar los tiempos de la democracia y celebrar las próximas elecciones en el año 2027, cuando tocan".
Tras escuchar a todos los barones autonómicos, Sánchez ha cerrado la cita concluyendo que "no hay consenso para acuerdos" en ninguno de los puntos del orden del día, ni siquiera en vivienda, y, por tanto, "ninguna propuesta puede aprobarse". La Conferencia de Presidentes ha concluido como se esperaba: sin acuerdos y con una guerra abierta entre Moncloa y el resto de territorios.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido quizá la que mejor ha personificado esa ruptura entre las comunidades y el Gobierno. Primero, al negarse a saludar a la ministra de Sanidad, Mónica García, por haberla llamado "asesina" (en alusión a las muertes de las residencis en Madrid durante la pandemia); y después al ausentarse cuando los presidentes Pradales e lla han intervenido en vasco y catalán.
"No quiero que me dé dos besos una persona que constantemente nos llama asesinos, que ayer mismo el Grupo Parlamentario y el partido político que dirige en Madrid (Mas Madrid) dice que nosotros sentenciamos, ejecutamos sentencias de muerte, asesinamos ancianos, los dejamos morir, como hacen siempre", ha explicado Ayuso a preguntas de los periodistas.
Sobre las lenguas cooficiles Ayuso, ha censurado su uso, así como el de los pinganillos para su traducción simultánea, a su juicio un "disparate" y un "esperpento" que "humilla a las propias lenguas regionales, porque las reduce simplemente a instrumentos separatistas, a una farsa".
En una de las primeras ruedas de prensa tras acabar la reunión, el presidente andaluz, Juanma Moreno, ha afirmado que se iba "con una sensación de vacío, de fracaso" y ha cuestionado las intenciones del Ejecutivo al convocar la conferencia, convencido de que lo hizo para que se hable de otras cosas que "no sean los líos, los follones y las posibles irregularidades que acechan al entorno del presidente del Gobierno".
El presidente de Murcia, Fernando López Miras, ha sostenido que "un gobierno que no tiene capacidad para aprobar las entregas a cuenta, que permiten el normal funcionamiento de los servicios básicos, o unos presupuestos, es un gobierno que no tiene capacidad de gobernar y debe convocar elecciones".
La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha acusado al presidente del Gobierno de "ser un obstáculo" para los acuerdos y ha asegurado que "lo único que le importa a Pedro es Sánchez". Buruaga ha criticado que este foro ha sido "un instrumento de propaganda en manos del Gobierno", que se ha cerrado sin acuerdos por el presidente no ha querido, y en el que solamente se "buscaba la foto".
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha lamentado que la Conferencia de Presidentes haya terminado sin acuerdos, algo que ha atribuido a la postura de Sánchez, por "estar en contra de todas las propuestas" de las comunidades autónomas. Por lo que respecta a la financiación autonómica, ha insistido en rechazar la condonación de la deuda si no va acompañada de una reforma de la financiación y ha criticado que Sánchez ni siquiera haya dado respuesta a esta reclamación o a la de la convocatoria de un Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF).
La presidenta de Extremadura, María Guardiola, considera que se puede dar por terminada la legislatura de Sánchez, quien "podrá seguir hasta 2027 si quiere o sus socios le dejan, pero que "ya no tiene nada que ofrecer" por su falta de ambición, respuestas y dejadez. Guardiola ha acusado a Sánchez de ser el responsable de que "España haya dejado de funcionar", como lo reflejan algunos síntomas, como "apagones, retrasos, corrupción, cloacas y unas instituciones al servicio de intereses particulares". "Moncloa es un castillo con almenas y pozo, donde no interesa nada de lo que ocurre fuera de sus dominios", ha agregado la presidenta extremeña, quien ha insistido en que la legislatura ha terminado. A su juicio, Sánchez obstaculiza el desarrollo de las comunidades autónomas poniendo "muros de rencor y desigualdad" y careciendo de "lealtad institucional".
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha considerado que la Conferencia de Presidentes ha sido un "fracaso" porque la intención del Gobierno de España no ha sido buscar acuerdos para mejorar la vida de los ciudadanos. En la rueda de prensa posterior a la reunión, Azcón ha lamentado que una parte importante del encuentro haya girado en torno al uso de las lenguas, cuando "lo razonable" hubiera sido usar la que todos hablan, el español. Sin acuerdos y con posturas claramente diferentes en energía, migración, defensa o vivienda, Azcón ha lamentado que los ciudadanos no van a sacar de esta reunión propuestas que mejoren su calidad de vida. Por el contrario, ha supuesto para algunas comunidades un "nuevo trágala", porque a la mutualización de la deuda y a la "amenaza" del reparto de menores migrantes se ha sumado ahora la de la distribución de las inversiones.
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, se ha sumado a la petición por parte de los presidentes de autonomías gobernadas por el PP para que el presidente del Gobierno adelante de forma urgente las elecciones generales y ha considerado que la Conferencia de Presidentes ha sido una "ocasión perdida". Mañueco ha asegurado que la Conferencia de Presidentes "al estilo Sánchez" se ha convertido en un "instrumento absolutamente fallido" y ha afirmado que la necesidad de un adelanto electoral en España es "un clamor" entre las comunidades autónomas y "en la calle".