Los disturbios de migrantes en Los Ángeles iniciados el 8 de junio eran previsibles porque las autoridades policíacas locales --primero-- y la Guardia Nacional --después-- iban arrestar a migrantes en su mayoría hispanos que carecían de papeles legales para vivir en Estados Unidos y muchos de ellos tenían en curso órdenes de aprehensión.
Los incidentes consolidaron una larga historia de la inmigración legal e ilegal mexicana e hispana en la zona de California. Cuando Estados Unidos se apropió de la mitad del territorio mexicano después de la guerra invasora de 1846-1847, principalmente los estados de Texas, Arizona, California y Nuevo México estaban habitados por nativos mexicanos que se quedaron y se hicieron estadounidenses.
La migración mexicana legal e ilegal a Estados Unidos estuvo motivada a partir de los setenta por la severa crisis económica de México y la multiplicación del desempleo. Pero el principal argumento estuvo en que los gobiernos del PRI se olvidaron de los campesinos que hicieron la revolución hay 1910, el ejido como propiedad comunitaria fracasó y solo funcionó como estructura electoral y los campesinos tuvieron que emigrar a los campos de cultivo de Estados Unidos.
La facilidad para emplearse en la economía estadounidense estuvo dada por la decisión económica de ir aumentando el salario mínimo local para ciudadanos legales, pero permitiendo la existencia de un gran porcentaje de trabajadores que aceptaban laborar por salarios menores al mínimo.
En estas circunstancias se descubrió la potencialidad para la economía mexicana del modelo de las remesas: los trabajadores mexicanos legales e ilegales en Estados Unidos destinan un porcentaje de sus salarios para remitirlos a sus familiares en territorio mexicano, creando la figura económica de remesas. En 2024, trabajadores mexicanos legales e ilegales enviaron a sus familiares la nada despreciable cifra de 64,000 millones de dólares, convirtiéndose en el principal rubro de ingreso de divisas, mucho mayor que el petróleo en declinación. Este mecanismo de empleo y uso de remesas también se convirtió en fuente de empleo para mexicanos que salen huyendo de la crisis de México.
La crisis migratoria estadounidense fue revelada en la campaña presidencial de Trump de 2016 y su discurso denunció el ingreso irregular sin cumplir con requisitos migratorios de millones de mexicanos y de muchos miles de otras nacionalidades. La política de control migratorio de Estados Unidos fue muy floja, prácticamente Biden aplicó la decisión de puertas abiertas para que entrara a quien quisiera aún sin cumplir con los requisitos de la frontera y las autoridades abrieron una fase de regularización sin examinar si los migrantes tenían antecedentes penales.
En su primera campaña, Trump ganó las elecciones por su discurso violento contra los migrantes, con el argumento de que vendrían deportaciones masivas y con el anuncio de que se construiría una nueva fase de un muro para evitar el cruce ilegal. En su segunda campaña presidencial que perdió, Trump no tuvo el apoyo de la sociedad de migrantes legales que creyeron en la promesa de una reforma migratoria que había asumido antes en dos ocasiones Barack Obama y que nunca había cumplido.
En su tercera campaña presidencial, Trump reavivó el tema migratorio y convirtió a los ilegales en carne de presidio. Y en sus primeros cinco meses ha tratado de ir cumpliendo su amenaza de deportación masiva de ilegales.
Lo ocurrido en Los Ángeles podría explicarse con dos datos oficiales: en primer lugar, el 20% de la población estadounidense es de origen hispano, alrededor de 60 millones y se espera que hacia finales de siglo pueda llegar al 50%; y en segundo lugar la población hispana en los estados que fueron de México es alta: 47.7% en Nuevo México, 39.4% en California, 39.3% en Texas. 30.7% en Nevada y 26% en Florida.
Trump se echó a cuestas la tarea de regularizar la migración ilegal que se potenció en cifras estratosféricas durante el gobierno de Joseph Biden. En descargo de todas las acusaciones en su contra, hasta ahora la política migratoria de Trump ha sido prioritaria en el combate de la migración irregular/ilegal, sobre todo porque la política de frontera abierta de Biden que permitió el ingreso de inmigrantes en situación de delincuencia. Y a ello se agrega otro dato fundamental: en los últimos doce años, el tráfico fronterizo de personas en la frontera mexicana está controlado por los cárteles del narcotráfico, de trata de personas y de dinero ilícito, incluyendo el hecho de que decenas de miles de migrantes que ingresaron por la puerta delictiva tuvieron que pagar el costo de su ingreso con trabajo a favor de narcotraficantes y delincuentes ya dentro de territorio americano.
Hasta donde se tienen datos, la policía, la Guardia Nacional y los Marines no llegaron a Los Ángeles a reprimir a la comunidad hispana legal, pero se encontraron con que los sectores ilegales fueron protegidos por los habitantes regulares también de origen hispano: solidaridad inevitable.
La crisis entró en unas situación de conflicto entre México y Estados Unidos. Migrantes rebeldes que generaron la violencia enarbolaron banderas de México y quemaron y escupieron banderas estadounidenses, lo que motivó un mensaje en la red X del embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, haciendo hincapié que una bandera extranjera --la mexicana-- estaba acurrucando la violencia migrante de respuesta a la policía. Y a ello se agregó la intervención de la presidenta Sheinbaum apoyando a los rijosos y pidiéndole a Trump que realizará una reforma migratoria que legalizara a todos los migrantes ilegales.
La violencia en Los Ángeles fue su origen inevitable: autoridades con órdenes de arresto de migrantes ilegales que falsificaron papeles en muchos de ellos con expedientes delictivos, y una comunidad migrante legal que avaló la violencia de los ilegales.
Las expectativas finales tienen que ver con el hecho de que en Estados Unidos ningún movimiento de protesta ha ganado, con excepción de la lucha social del líder campesino César Chávez en los años sesenta para organizar a los recolectores de cosechas que eran explotados y conseguir las mejores condiciones de vida. Pero los migrantes ilegales de hoy no son los campesinos cosechadores de hace más de sesenta años.