No levanta cabeza. Recibe las incidencias sin pestañear, pero se trata de una granizada incansable. Comisiones, corrupciones, despropósitos varios hieren a hombres destacados del PSOE y dibujan un horizonte complicado para el presidente del Gobierno. Si pierde las próximas elecciones no pasará del poder a la oposición, sino del poder al banquillo de los acusados. Se trata, en fin, de una situación difícil de digerir.
Con la tenacidad que le caracteriza, con la habilidad que nadie le discute, con una mano izquierda extraordinariamente eficaz, Pedro Sánchez resiste en todos los frentes, el principal de los cuales es su propio partido. En el PSOE, dirigentes actuales de la categoría de Emiliano García-Page o históricos del nivel de Felipe González y Alfonso Guerra declaran abiertamente que la convocatoria de elecciones generales resulta imprescindible.
Seguramente Pedro Sánchez cree lo mismo. Pero ante el horizonte que dibuja su futuro resistirá mientras pueda a la espera de que se modifique la situación actual y las encuestas le permitan respirar. Depende de Sumar, Podemos, Junts, PNV, ERC y Bildu y se esfuerza por mantener contentos a la mayoría de los dirigentes de estas agrupaciones, dedicando suculentas partidas presupuestarias a satisfacerles.
Carlos Puigdemont, el prófugo golpista, podría haber dicho: “Exprimamos a Pedro Sánchez, al máximo, como a un limón, sacándole todo el jugo que le queda. Difícilmente podríamos encontrar una situación similar que nos permita obtener a bajo precio político, concesiones, subvenciones, atenciones y toda clase de prebendas. Pedro Sánchez está en nuestras manos”.
Sí, está en las manos sobre todo de los partidos separatistas vascos y catalanes y decidido a entregar lo que le pidan, a cambio de asegurar su permanencia en el poder. Expertos en la psicología del prófugo golpista opinan que se acerca el momento en el que los separatistas catalanes le exijan un referéndum. Prohibido por la Constitución, en Moncloa se estudia la posibilidad de un referéndum no vinculante. A Pedro Sánchez le valdría para salir del paso. A los secesionistas les permitirá organizar un tinglado, enmascarando la no vinculación, y haciendo llegar a Europa la imagen de una victoria amañada y manipulada. Y en eso estamos.