Opinión

OMS: El nuevo Acuerdo sobre pandemias

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Domingo 15 de junio de 2025

Mientras a Trump se le complica invadir California –al final, no fue Groenlandia ni Canadá como amagó, reza el meme que lo pinta cual el payaso que es– y se le incendia Los Ángeles –urbe resiliente, de acogida, hispánica de origen y de innegable sello mexicano– reaccionaria a sus atropellos y su fatua idea de que solo los sajones han de vivir en EE.UU.; y continua con su tropelía inicua de sacar a su país de la OMS acusándola de todo de manera vergonzosa, es que la OMS sigue atenta a fenómenos sanitarios trascendentales como son las pandemias.

Al troglodita residente –que no inquilino (sic)– en la Casa Blanca se le hace bolas el engrudo y acaso sea hora de que una alianza internacional desembarque en la capital angelina llevándole la paz, la libertad que no ha pedido y como respuesta en un deje de prepotencia muy al estilo yanqui, por ser lo que quiere eliminarle Trump. No entiende que no entiende que es una ciudad de resistencia dicen los líderes hispanos y rechaza los exabruptos trompistas por ser racistas y badulaques.

Pues bien, después de 3 años ¡por fin! en la OMS con 124 votos a favor, han sacado adelante el llamado Acuerdo Mundial sobre Pandemias que el pasado 20 de mayo fue finalmente adoptado, luego de que en el mes de abril anterior se anunciara urbi et orbi su consecución. Enhorabuena por la Humanidad.

Hay, al menos, un par de precedentes que convocaron a la ciencia toda a enfrentar la desgracia de las pandemias de la escala mundial como la que padecimos y sobrevivimos a ella desde 2020. Cuántas secuelas aún desconocemos y queda al tiempo saber cómo nos afectarán a cada uno de nosotros, quienes llegamos a padecer y a sobrevivir al COVID-19.

El primer intento por abordar el tema fue una reunión de 300 científicos en París para buscar respuestas al inicio de la pandemia. Luego, ya pasado lo más álgido, se buscaba unidad de criterios. Una suerte de protocolo de actuación a 100 días como meta con resultados a obtener una vez que se declarase una pandemia y no dos años como ocurrió; para, así, no engarrotarnos como pasó en la reciente pandemia. Ahora, surge ¡por fin! este documento con 11 abstenciones –Italia y Rusia, por ejemplo– y con la ausencia de Estados Unidos que así marcaba, y torpemente, su salida de la OMS. Lástima por ellos con la pésima gestión de la pandemia que ejecutaron y que no son referente de su óptima atención y seguimiento. Solo podrían verlos como que sí lo fueron, los encandilados con ellos. Ahora estarán peor si surge una nueva pandemia al haber repudiado tan irresponsables a la OMS. Lo normal en nuestros tiempos.

El documento exalta la prevención, la preparación y la respuesta frente a pandemias. No está demás, es importante así plasmarlo.

Clama por un mundo más equitativo y más seguro. Eso ya quedaba decirlo. Los hechos, faltan. Se reconoce a todos los gobiernos que actuaron frente al fenómeno de 2020 y, sabemos bien, cabe puntulizar, que nadie tenía recetas probadas ni respuestas preestablecidas. Quien acuse a alguien de no haberlo hecho bien es jugar a la desmemoria y que no lo olvide: cada quien mató las pulgas como pudo. Y nadie fue excelente. Nadie. Y no había manera. Antes dígase que se hizo cuánto se pudo.

Desmiente el acuerdo y lo reiteran los comunicados oficiales, que la OMS pretenda controlar el proceso de respuesta nacional pisoteando soberanías y sí busca garantizar, en cambio, que, al menos, el 20 % de los antígenos disponibles se consiga allegarlos a países en desarrollo al contar con ellos una vez que se alcancen. No suena mal, aunque no pierde su toque utópico. Mas, el paso está dado y toca a los gobiernos darle seguimiento y que se materialicen los propósitos signados.

Habrá el denominado como Sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (SAP) que derivará en el Mecanismo Financiero de Coordinación y una Red Mundial de Cadenas de Suministro.

Lo alcanzado es destacable y merece que lo sepamos. Crear herramientas de defensa, acciones puntuales era necesario y lo vivido debe ser aleccionador para todos. Aunque haya gente que no se cubra al estornudar o niegue o minime el COVID-19 y se conduzca como si fuera el día uno de aquella pandemia. Inaceptables procederes. Parece que no habrá tratado que consiga eliminar conductas tan irresponsables.

Post scriptum: estamos a un año ya de la Copa del Mundo 2026. Que llega el Mundial 2026. Por lo tocante al gobierno mexicano en sus tres niveles, en los que hay autoridades de todos los partidos políticos, se ha reaccionado y trabaja en su cometido. Eso siempre será positivo. Por lo pronto, la representante del gobierno mexicano ante la FIFA es una mujer, igual que las alcaldesas de Ciudad de México y Guadalajara. Y una mujer lo inaugurará en el que será tres veces mundialista otrora llamado Estadio Azteca, que le han cambiado el nombre sus patrocinadores. Mujeres al frente en el Mundial varonil. El mensaje es potente.