Editorial

Sánchez insulta y amenaza al PP y a Vox para defenderse de la corrupción del PSOE

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 17 de junio de 2025

La comparecencia de Pedro Sánchez tras el Comité Federal ha resultado bochornosa e impúdica. Pues se ha basado exclusivamente en atacar y amenazar al PP y a Vox para defenderse de la oleada de casos de corrupción que le tienen atrapado desde hace más de un año. Como si fuera la víctima de un complot reaccionario en lugar del líder de un partido anegado por esa corrupción. Ha vuelto a recurrir a su “manual de resistencia” que consiste en sembrar el miedo a “la ultraderecha”, a erigirse en el salvador de los derechos de los españoles frente a una posible llegada al poder de los “reaccionarios”. Como era de esperar, ha rechazado dimitir y convocar elecciones y, para ello, ha mentido sin pudor al afirmar que “el PSOE es el partido más limpio, más transparente”, a pesar de que la cúpula del PSOE ha estado dirigida por dos corruptos de manual, todavía presuntos, como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, sus hombres de confianza y compañeros inseparables de sus andanzas y, lo más grave, nombrados personalmente por él. Los integrantes de la llamada banda del Peugeot que comenzaron amañando las primarias de 2014 y terminaron llenándose los bolsillos para enriquecerse y pagar los favores de sus amigas.

Como también era de esperar, no ha asumido responsabilidad alguna en esa ingente cantidad de casos de corrupción que le acecha, algunos tan cercanos como la investigación a su mujer o la imputación de su hermano. Ha vuelto a recurrir al argumento de que va a consumar la legislatura en lugar de permitir que hablen los españoles y elijan democráticamente a un nuevo Gobierno para salir de la crisis política que sufre nuestro país, precisamente por el bochornoso espectáculo del desfile ante los tribunales de los dirigentes del PSOE, incluso del fiscal general del Estado que nombró con el único propósito de blindarle de sus fechorías.

En su comparecencia, Pedro Sánchez se ha comportado como siempre: soberbio, arrogante, insultante, enrabietado y rebosante de odio. Como si la corrupción le fuera ajena, como si el PP y Vox fueran los culpables de la corrupción del PSOE y del Gobierno. Sólo ha cambiado la “performance” de su primera aparición tras el estallido del informe de la UCO sobre los atracos de Santos Cerdán. Ha aparecido menos maquillado, menos cariacontecido, menos arrumbado. Y lo peor para él, sin haber comido.

Ha quedado evidente que Pedro Sánchez se enroca de nuevo para permanecer en el poder hasta 2027, intentar blindarse de los casos de corrupción que le cercan y ganar tiempo para encarar en mejor situación las elecciones generales. Pero visto lo visto, no hay que descartar que recurra a otra “banda” para ganar como ya hizo por dos veces en las primarias de su propio partido. Porque, según él, todo está justificado con tal de impedir la llegada del PP al poder. Según él, sólo es democrático y “limpio” un Gobierno progresista comandado por el PSOE.

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