El análisis de datos de más de 120.000 personas avala los resultados del estudio de un equipo internacional sobre el consumo frecuente de alimentos ricos en flavonoides, como frutos rojos, manzanas, naranjas, uvas, chocolate negro o té. Concluyen que contribuyen a vivir más tiempo y con más calidad de vida.
En el estudio que aparece en Nature Food se puede ver el resultado del meta-análisis con 124.805 participantes, de entre 40 y 70 años, del Biobanco de Reino Unido. Se les siguió durante más de una década por el equipo de investigadores de Queen’s University de Belfast, la Universidad Edith Cowan de Perth (ECU) y la Universidad de Viena.
Sus autores hacen hincapié en que se trata del primer trabajo de este tipo, que sugiere que consumir una amplia gama de flavonoides ofrece beneficios que van más allá de ingerir una cantidad elevada.
Al doctor Benjamin Haddon Parmenter, de la ECU y codirector del estudio, se debe el hallazgo de que una dieta rica en flavonoides es buena para la salud. Concretamente, la ingesta diaria de flavonoides de aproximadamente 500 miligramos se asoció con un 16 % menos de riesgo de mortalidad por cualquier causa, así como con un 10 % menos de riesgo de eventos cardiovasculares, diabetes tipo 2 y enfermedades respiratorias. Esa cifra es, aproximadamente, la cantidad de flavonoides que contienen dos tazas de té. Sin embargo, aún queda por investigar la contribución de la diversidad en la ingesta de flavonoides a los resultados de salud.
Ahora, los autores demuestran que quienes consumieron la mayor diversidad de flavonoides dietéticos, alimentos ricos en ellos o subclases específicas presentaron un riesgo significativamente menor de mortalidad por todas las causas e incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer, enfermedades respiratorias y neurodegenerativas entre un 6 % y un 20 %.
Además, este equipo multinacional informa que tanto la cantidad como la diversidad de flavonoides son predictores independientes de mortalidad y de varias enfermedades crónicas, lo que sugiere que consumir una mayor cantidad y diversidad es mejor para la salud a largo plazo que consumir cualquiera de los componentes por separado.
El equipo también destaca que los flavonoides exhiben funciones protectoras más específicas, como promover la integridad y la función endotelial, crucial para la salud cardiovascular, y efectos antisenescencia que pueden retrasar el deterioro tisular relacionado con la edad, además de actividades antiproliferativas que contribuyen a la prevención del cáncer.
Aedín Cassidy, del Instituto de Seguridad Alimentaria Mundial de Queen’s y codirectora del estudio, recuerda que, gracias a datos de laboratorio y estudios clínicos, saben que los diferentes flavonoides actúan de distintas maneras: algunos mejoran la presión arterial, otros ayudan con los niveles de colesterol y reducen la inflamación.
“Este estudio es significativo -explica-, ya que los resultados indican que consumir una mayor cantidad y una mayor diversidad tiene el potencial de reducir los problemas de salud en mayor medida que consumir una sola fuente”.
“Los resultados proporcionan un mensaje claro de salud pública, sugiriendo que cambios dietéticos simples y alcanzables, como beber más té y comer más bayas, manzanas o chocolate negro, por ejemplo, pueden ayudar a aumentar la variedad y la ingesta de alimentos ricos en flavonoides y, potencialmente, mejorar la salud a largo plazo”, añade.
Por su parte, el profesor Tilman Kuhn, de la Universidad Médica de Viena y miembro del equipo, opina que “comer frutas y verduras de distintos colores, incluidas aquellas ricas en flavonoides, significa que tienes más probabilidades de obtener las vitaminas y los nutrientes que necesitas para mantener un estilo de vida más saludable”.