Sánchez, en la rueda de prensa que ofreció al término de la cumbre, dijo que ésta ha sido un éxito para España, para la OTAN, para la seguridad de todos y para el estado del bienestar.
Todos los aliados secundaron una declaración final, de cinco párrafos y sin ninguna excepción, en la que expresan su "compromiso inquebrantable con la defensa colectiva” y llegar a una inversión del 5 % de su PIB en defensa, pero en unos términos que según el Gobierno español, permiten la ambigüedad y que no haya una obligación a llegar a ese porcentaje.
Es lo que repitió Sánchez, como ya hizo el pasado domingo en su declaración tras el acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que dijo que daba flexibilidad a España para no aumentar más su gasto militar.
Para certificar ese argumento leyó un párrafo de la misiva que le envió el secretario general en el que escribió que la declaración que saldría de esta cumbre "dará a España la flexibilidad para determinar su propio camino para alcanzar sus objetivos en capacidades y determinar los recursos anuales necesarios como porcentaje del PIB".
"Por tanto, quien quiera entenderlo, que lo entienda", apostilló Sánchez, quien mostró su respeto si otros países deciden llegar a un 5 %, o más, de gasto en defensa.
Un gasto del 2,1 % que dijo que será suficiente y sostenido en los próximos años, según explicó el jefe del Ejecutivo, quien precisó que esa cifra no la ha elegido él, sino que es la que aconsejan los técnicos de Defensa para cumplir con los compromiso con la OTAN.
Sánchez agradeció el respeto de todos los aliados a la soberanía de España para decidir su gasto y garantizó que el país, además de cumplir con las capacidades acordadas, va a seguir siendo una pieza clave en la arquitectura de la seguridad europea.
Sánchez también respondió a las críticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las que acusó a España de ser un problema para la OTAN asegurando que "España siempre es la solución, nunca es el problema".
Sánchez ha contestado de esta forma a Trump en la rueda de prensa ofrecida al término de la cumbre de la Alianza celebrada en La Haya y en la que ha dicho que no tuvo oportunidad de conversar con el presidente estadounidense y ni siquiera saludarle, lo que atribuyó a algo "casual".
Ante las acusaciones de Trump, ha recalcado que España ha defendido con convicción sus posiciones en la cumbre y no superará el 2,1 % del PIB de su gasto en defensa frente a las presiones para que llegar a un 5 %, algo que cree que habría aceptado España si hubiera habido otro presidente del Gobierno.
En cualquier caso, restó trascendencia a esa circunstancia, señaló que habrá más oportunidades para mantener algún contacto y recalcó que lo importante de la cumbre fue lo que se logró en ella.
Fuentes del Gobierno español aseguraron que la cumbre se desarrolló en un ambiente distendido y conciliador y ningún aliado reprochó nada a España, ni siquiera Trump.
Sin embargo, en su rueda de prensa final, el presidente de Estados Unidos criticó la actitud de España y aseguró que negociará directamente con Madrid un acuerdo comercial y hará "pagar el doble" al país para compensar esa situación.
Por otro lado, el presidente del Gobierno rechazó que de forma premeditada no conversara con otros líderes en la foto de familia o en los prolegómenos de la cumbre y se dirigiera directamente a su asiento. "¿Por qué no me puedo sentar en mi silla a preparar la intervención?", se preguntó.