Un hospital pequeño, situado en una población próxima a Madrid, ha sido escenario de tres estudios científicos sobre la respuesta inmunitaria con vacunas mARN, que despejan numerosas dudas sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad Covid-19: El protagonista es el doctor Alejo Erice Calvo-Sotelo. El centro es el hospital Asepeyo, en Coslada.
Estos estudios se centran en la evolución de la respuesta inmune frente al SARS-CoV-2, tras la vacunación con ARNm (BNT162b2 y mRNA-1273) en una cohorte de adultos sanos, no inmunocomprometidos.
El primero de estos trabajos, publicado en 2022 en Clinical Microbiology and Infection, documentó un descenso significativo en los niveles de anticuerpos anti-RBD tres meses después de la primovacunación con BNT162b2, lo que sugería una inmunidad humoral de corta duración.
Los dos estudios posteriores, difundidos en 2023, y ahora, en 2025, en Vaccines, amplían el seguimiento a más de dos años e incluyen el análisis longitudinal de los niveles de anticuerpos anti-RBD, la respuesta de células T específicas y la incidencia de infecciones irruptivas.
Los hallazgos del último estudio indican que la infección previa por cepas ancestrales del SARS-CoV-2 modula la respuesta de anticuerpos tras la vacunación, dando lugar a una forma de inmunidad híbrida no duradera y, posiblemente, a una atenuación progresiva de la respuesta humoral con exposiciones repetidas a antígenos virales.
A la pregunta de si es aconsejable seguir vacunándose contra el SARS-CoV-2, el doctor Erice Calvo-Sotelo reconoce que, si bien es una cuestión clave, no tiene una respuesta sencilla. “Antes de abordarla -explica-, es importante señalar que el tamaño muestral de nuestro estudio es limitado y que no se diseñó específicamente para evaluar la eficacia de la vacunación repetida frente a la infección por SARS-CoV-2. No obstante, se trata de una cohorte muy bien caracterizada, cuyos resultados permiten establecer tres observaciones relevantes obtenidas en un entorno real, fuera del marco de un ensayo clínico”.
“Primero -añade-, se observó una mayor atenuación de los niveles de anticuerpos anti-RBD a lo largo del tiempo en personas que habían contraído la infección por cepas ancestrales del SARS-CoV-2, antes de la primo vacunación con BNT162b2. Además, se registró un aumento progresivo de las infecciones irruptivas (breakthrough infections), independientemente de la administración de dosis de recuerdo con vacunas mRNA. Estos hallazgos sugieren que la respuesta inmune humoral es heterogénea y se modula tanto por la exposición previa a antígenos virales antes de la primo vacunación (immune imprinting), como por la exposición repetida a antígenos a través de nuevas dosis de vacuna o infecciones irruptivas (immune damping)”.
“Segundo, la inmunidad celular específica frente al SARS-CoV-2 fue duradera en la mayoría de los participantes del estudio, y se mantuvo independientemente de la infección previa por cepas ancestrales del SARS-CoV-2 o de la exposición repetida a antígenos virales mediante dosis de refuerzo y/o infecciones irruptivas. Y, tercero, casi todas las infecciones irruptivas observadas en la cohorte fueron leves o asintomáticas”, dice también.
En este sentido y desde una perspectiva práctica, el doctor Erice Calvo-Sotelo reconoce que, si bien “la disminución de la respuesta de anticuerpos anti-RBD puede no ofrecer protección efectiva frente a nuevas variantes del virus, la persistencia de la inmunidad celular específica parece evitar la progresión a formas graves de la enfermedad, al menos en personas no inmunocomprometidas, como las que participaron en nuestro estudio”.
Llegados a este punto, este investigador hace hincapié en que “estas observaciones apoyan la necesidad de avanzar hacia una estrategia de vacunación frente al SARS-CoV-2 más personalizada, centrada en el riesgo individual de desarrollar Covid-19 grave. Así, en personas pertenecientes a grupos de alto riesgo (adultos mayores de 65 años, personas con comorbilidades relevantes), la vacunación repetida seguiría siendo recomendable. En cambio, en personas sanas y de bajo riesgo, la utilidad de nuevas dosis de vacunas mRNA es menos clara y será necesario disponer de más evidencia procedente de ensayos clínicos bien diseñados que consideren estos factores. La generación de dicha evidencia es prioritaria para orientar adecuadamente las estrategias de vacunación futuras”.
Aunque los hallazgos del doctor Erice Calvo-Sotelo sugieren que la respuesta inmunológica tras la vacunación frente al SARS-CoV-2 depende de forma duradera por el historial de exposición de cada persona a antígenos del virus, “no se puede afirmar que el proceso sea igual ni permanente para todos. La variabilidad observada en la respuesta humoral y la persistencia de la inmunidad celular indican que este fenómeno no afecta por igual a toda la población, sino que depende de factores individuales como la exposición previa, el estado inmunológico y la edad”.
Por ello, opina que las estrategias vacunales futuras deberían adaptarse al riesgo específico de cada grupo de población, más que aplicarse de forma homogénea a toda la ciudadanía. “Comprender los determinantes individuales de la respuesta inmunitaria -subraya- será clave para alcanzar este objetivo”.
Por último y sobre si las limitaciones de su trabajo condicionan esta recomendación, el doctor Alejo Erice Calvo-Sotelo reacciona con rapidez: “Sin duda. Las limitaciones de nuestro estudio condicionan tanto las conclusiones como cualquier recomendación general que pudiera derivarse de ellas”.
“En nuestro artículo -detalla seguidamente- se señalan de forma explícita las principales limitaciones, entre las que destacan:
Estas limitaciones subrayan la necesidad de nuevos estudios con mayor tamaño muestral, enfoques más integradores y métodos cuantitativos que permitan caracterizar de forma más completa la evolución de la respuesta inmune frente al SARS-CoV-2 tras la administración repetida de vacunas mRNA en diferentes grupos poblacionales.
En los tres estudios, Cristina Caballero colaboró con el doctor Erice Calvo-Sotelo, cuando entonces era la responsable del Laboratorio Clínico del hospital Asepeyo. Como subraya Alejo Erice, “sin su participación ninguno de los trabajos habrían visto la luz”.
Hace unos años, escribí que Alejo Erice Calvo-Sotelo, miembro del Comité Científico de Biotech Magazine & News, cuando trabajaba en Estados Unidos estaba solicitado permanentemente por la Food and Drug Administration (FDA) con el fin de que, en los estudios de ACTG, diera su opinión para valorar datos relacionados, fundamentalmente, con las enfermedades oportunistas que acechan a los pacientes infectados por el virus de la Inmunodeficiencia Humana VIH, que causa el sida.
Con un brillante porvenir en Minnesota, donde fue muchos años la mano derecha del profesor Balfour, el doctor Alejo Erice Calvo-Sotelo tomó la decisión, por cuestiones personales, de regresar a España.
Reconozco que algunos clínicos e investigadores españoles -y yo mismo- estábamos convencidos de que, a su regreso a España, iba a ser acogido con todos los honores. Pues no, fundamentalmente por la incompetencia de determinados personajes; el gran egoísmo de unos muy significados y la frivolidad de otros muchos, además de ciertos políticos. Pero esta es otra historia que algún día revelaremos…