Editorial

El caos ferroviario, otra consecuencia de la desintegración del Gobierno

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Miércoles 02 de julio de 2025

El caos ferroviario que sufre España es consecuencia directa de la desintegración del Gobierno por la oleada de casos de corrupción. No es casualidad que los llamados incidentes del AVE se hayan multiplicado desde la llegada hace dos años de Óscar Puente al Ministerio de Transportes, un político dedicado íntegramente a la propaganda más burda, pero incapaz de gestionar. Desde que dirige el Departamento ya se han producido nueve averías graves, la última con el corte de la circulación del AVE entre Madrid y Andalucía producido por un fallo en la catenaria a la altura de La Sagra, en Toledo, que ha dejado a más de 70 trenes, que unían Madrid y el sur, y miles de pasajeros afectados. Algunos de ellos permanecieron casi 15 horas encerrados en los convoyes hasta que a primera hora del martes fueron rescatados.

A estas horas, el lenguaraz ministro no ha aparecido para dar una mínima explicación del último “incidente” ferroviario que sufre nuestro país. Sigue a lo suyo, despotricando en sus redes sociales contra la extrema derecha con el iluso propósito de tapar las desvergüenzas de los muchos socialistas imputados por casos de corrupción.

Y ése es el problema. La desintegración del PSOE por la oleada de casos de corrupción provoca el desgobierno más absoluto. Es verdad, que Pedro Sánchez nunca se ha dedicado a gobernar. Desde que llegó a La Moncloa sólo se ha esforzado por atender las delirantes exigencias de sus socios para mantenerse en el poder. Y, luego, justificar esas exigencias como la ley de amnistía, la independencia fiscal de Cataluña o la liberación de asesinos etarras, entre otras muchas cesiones.

Mientras, el caos ferroviario se extiende por toda la red: estaciones colapsadas por los retrasos, incontables averías de los trenes, viajeros atrapados en los convoyes sin luz ni aire acondicionado y miles de personas dejadas a su suerte en mitad del camino, a la intemperie y sin siquiera recibir la menor ayuda o explicación del Gobierno. Si Pedro Sánchez es capaz de aguantar los dos años de legislatura que restan, no dejará piedra sobre piedra. El caos ferroviario no será lo peor de su herencia.

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