El Camping World Stadium de Orlando, Estados Unidos, vivió este viernes una confrontación de anhelos inesperados. Sobre el césped de ese recinto batallaron Fluminense y Al Hilal por una plaza en las semifinales del Mundial de Clubes. Nunca habrían dado por hecho llegar tan lejos en el torneo. Sabían ambos que estaban haciendo historia o, más bien, que ya habían hecho historia y esta noche les tocaba entrar en la leyenda. Los brasileños habían eliminado en los octavos de final al Inter de Milán, el reciente subcampeón de Europa. Casi nada. Y los saudíes, por su parte, venían de dejar al mundo futbolístico sin habla, pues derrotaron y apearon al todopoderoso y remozado Manchester City (con todos sus flamantes fichajes en nómina). Por ello los dos conjuntos se midieron en esta fecha en terreno inexplorado y ahí salió triunfal el campeón de la Copa Libertadores de 2023.
El guión anunciaba un choque entre dos buenos equipos, que son capaces de presionar con efectividad o replegarse con orden; de atacar en estático o desplegándose en contragolpes fulgurantes. La reciente contratación de nuevos entrenadores, Renato Gaúcho y Simone Inzaghi, ha aportado sentido táctico, intensidad y convencimiento a la calidad ya existente en las plantillas, por lo que el buen resultado se ha podido ver a lo largo del campeonato. Nadie les había podido ganar hasta esta altura, ni el Real Madrid ni el Borussia Dortmund en la fase de grupos. Asimismo, los cariocas acumulaban 10 partidos sin caer y los de Riad sumaban nueve citas invictos. Se trataba, por ende, de un cruce táctico y así lució una primera parte en la que el dominio del cuero quedó equilibrado y sólo se registraron dos tiros a portería, uno por bando.
El 'Flu' replicó su once predilecto, con tres centrales, dos carrileros largos, tres mediocentros de corte físico, y peleones, y una delantera formada por la efervescencia de Jhon Arias y el oficio goleador de Germán Cano. Y repitió también de inicio su voluntad dominadora, con presiones altas que indigestaron un tanto la creación de juego saudí. Les costaba salir combinando desde atrás aunque Ruben Neves volvió a ejercer como líbero (o tercer zaguero), Renan Lodi fue el central zurdo y Joao Canelo yacía en el costado diestro. No entraron en calor rápido los arábigos y los brasileño pegaron primero, con un centro pasado al que no llegó Cano en el segundo palo -minuto 11-. Acto y seguido, una emboscada a Mohammed Kanno robó el cuero en campo rival y Nonato chutó arriba desde la frontal -minuto 19-.
Entonces debió sentirse comprometido el sistema saudí y reclamó la posesión para defenderse. Pero como delante tenía al muro construido por Gaúcho, no disfrutaron antes del descanso de fluidez en la circulación. Y tampoco encontraron a dos de sus puntales, que sufrieron la red de ayudas y vigilancias oponente. El potencial ofensivo del Al-Za'eem depende, en gran parte, de la claridad y el filo de Sergej Milinkovic-Savic y de Malcom. Pues bien, la redonda les quedó lejos y sus compañeros no alcanzaban a darles alimento. En ese bloqueo el balón parado agiganta su relevancia y en esa faceta cuentan con un lanzador excelso, con Ruben Neves. El luso ofrecería una exhibición en la ejecución de córners o faltas laterales. Siempre golpea con la tensión y la dirección que mandan los cánones. Da gusto verle centrar, es la realidad. Sin embargo, para los zagueros rivales es todo un padecimiento.
En el 26 lanzó una perla e Ignácio le arrebató de milagro el testarazo claro a Kalidou Koulibaly. Era el primer aviso. Pero como la esencia del fútbol también contiene la imprevisibilidad, sería el Fluminense el que atinaría por esa vía. En el 39 un córner devino en un pase venenoso de Juan Pablo Freytes que no encontró rematador y en el 41 un centro de Samuel Xabier y un error en el achique de Cancelo desembocaron en el trueno de zurda que Martinelli clavó en la escuadra, para inaugurar el marcador. El golazo espléndido del canterano del 'Fluzao' cayó como una gota de agua en el desierto. Fue un chispazo descontextualizado, de otro partido. El gobierno del tacticismo quedó sepultado por la belleza del arte. Y desencadenó, como si se soltaran los amarres de golpe, un segundo tiempo espectacular, repleto de intercambios de golpes.
Al Hilal encajó bien el imprevisto y aceleró antes del entretiempo. En el 46 Neves pintó otro diamante parabólico, Koulibaly remató y Fábio, ese icono de 44 años, voló para despejar con un paradón de foto; y en el 48, tras otro saque de esquina del arquitecto portugués, el colegiado señaló penalti de Samuel Xavier a Marcos Leonardo. En el lance, en el segundo poste, el lateral brasileño tocó levemente el pie del atacante, que se desplomó al instante. El ambiente se llenó de dudas y el VAR las disipó: no había nada punible. "Contacto normal del fútbol", proclamó el trencilla a los cuatro vientos a través de su micrófono. Aun así, Inzaghi no llegó a vestuarios enfadado ni preocupado, mas sabía que debía desenmarañar el juego para que Malcom y Milinkovic-Savic ganaran protagonismo. Ya había conseguido que el fundamental Kanno negase la participación a Cano y Arias; debía, entonces, acelerar el ritmo para desequilibrar y generar espacios para sus estrellas.
Dicho y hecho. La reanudación tardó un par de jugadas en notar el acelerón saudí. Se acabaron las precauciones y el cálculo de riesgos. El 'Flu' se guareció como pudo, atrincherado en su tercio de cancha. Aconteció una lluvia de centros laterales que bien hubiera aprovechado el lesionado Aleksandr Mitrovic. Sea como fuere, su relevo, Marcos Leonardo, hizo caja en el minuto 50. Otro córner majestuoso de Neves fue cabeceado en soledad por Koulibaly y la pelota se enredó en los pies del delantero que había echado al City. Y no perdonó. Batió a Fábio en el área pequeña, como hacen los cazadores de goles, y se colocó, con cuatro dianas, en la cima del pichichi del torneo, al lado de Ángel Di María. Los 'europeos' del 'Al-Za'eem' brillaban en plenitud y amenazaban con abrir brecha. En el 56 una recuperación alta acabó en el disparo centrado de Sergej y en el 63 otro saque de esquina delicioso de Neves derivó en un remate claro que Moteb Al-Harbi mandó a las nubes.
La inercia gritaba remontada... hasta que este deporte recordó esa parte resbaladiza de su ser. El Fluminense se rebeló, sostenido en otro partido impresionante de Ignácio, y asumió las riendas del evento hasta el final (en el 69 tejieron su primera posesión larga). Arias bajó metros para dar agilidad al juego y cambió la cara a su esquema. En el 55 una horrible cesión de Lodi había regalado a Cano un mano a mano ante Yassine Bounou, que el meta marroquí salvó con maestría. Esta acción demostró a los cariocas que podían ir a por la victoria, también en el correcalles sobrevenido. En el 58 Arias rompió a toda la zaga oponente con un pase filtrado estupendo, pero Cano pecó de lentitud y Koulibaly rescató a los suyos. Cada vez se acercaban más al premio y allanaron el camino con la entrada de Everaldo por el desdichado goleador argentino. Esta sustitución marcó un punto de inflexión, porque este punta sabe aguantar balones de espaldas y pivotar. Su presencia condicionó a la retaguardia arábiga y en el 70, casi de inmediato, llegó el 2-1. Hércules había suplido a Martinelli en el descanso y puso la firma al gol decisivo. Igual que frente al Inter. Evitó una contra robando el cuero a Marcos Leonardo, chutó sin sentido y se aprovechó de un duelo crucial ganado por Samuel Xavier para cruzar un derechazo imparable. En la foto, por su flacidez defensiva, salieron Lodi y Neves, que pagó lo improvisado de su posición de líbero.
Otro fallo en el achique le costó la extinción de su sueño a Arabia Saudí. No levantarían cabeza ni con la comparecencia de Abderrazak Hamdallah. Este delantero marroquí es un histórico de la liga saudí -tres veces máximo goleador, Cristiano Ronaldo es el único que ha roto alguno de sus récords- que Al Hilal reclutó hace días. Le firmó por medio de una cesión del Al Shabab, justo para competir en el Mundial de Clubes. No funcionó la fórmula al entrar en un contexto de desilusión. Tampoco dio frutos pasar a Neves al centro del campo o incluir al juvenil Kaio César. La iniciativa y las ocasiones le pertenecían al 'Fluzao'. Los brasileños rozaron la sentencia en el 79, cuando Arias se escapó y Samuel Xavier conectó una volea que repelió Bounou; en el 80, en un córner botado por el colombiano que Everaldo no amortizó con todo a favor; y en el 87, cuando Koulibaly evitó el tanto de Jhon en el área. Al final Fabio bajó el telón tras un testarazo astuto de Milinkovic-Savic. Brasil sigue vigente y pujante, empoderado por la ventaja que constituye estar todavía en la mitad de su temporada, con un pico de forma física evidente.