El Real Madrid se clasificó este sábado para las semifinales del Mundial de Clubes. Sigue dando pasos para cumplir con el objetivo marcado por el club. Derrotaron al Borussia Dortmund por 3-2 en un partido que tuvieron sentenciado desde el minuto 20 hasta el descuento. Entonces los alemanes aprovecharon la relajación merengue y recortaron distancias. La inesperada traca postrera dejó, además, la expulsión de Dean Huijsen, que no podrá participar del duelo ante el PSG que decidirá el segundo billete para la final del campeonato. Todo lo narrado, el arranque apoteósico y el descontrol final, terminó con éxito y forma parte del nacimiento del nuevo proyecto que encabeza Xabi Alonso. Un comienzo un tanto extraño, encuadrado entre la voluntad de cambiar de aire casi de manera radical y la obligación de ganar.
Los brotes verdes alumbrados desde el debut ante Al Hilal son una realidad tangible. Tanto como el amplio margen de mejoría colectiva e individual que caracteriza a la plantilla madridista. Por ello el análisis de este presente se complica, la extracción de conclusiones se vuelve engañosa ya que casi no ha habido entrenamientos de calidad, para trabajar los nuevos conceptos e ideas. Aún así, la ilusión ha llenado a la hinchada de Chamartín porque las luces brillan mucho. En esta fecha paladearon los aficionados que llenaron el MetLife Stadium (Nueva Jersey) una muestra tempranera de la mejor versión del plan madrileño. Los favoritos saltaron al verde con hambre y desplegaron un fútbol total en el que todos defienden y atacan, con cierta libertad de acción. Compitieron en un 4-1-3-2 que llevó a Aurelién Tchouaméni al sobresaliente. Actuó como pivote único, persiguiendo al talentoso Julian Brand y calcando la factura de Casemiro. Además, se incorporó a la creación rompiendo líneas y se colocó como tercer central cuando llegaban centros laterales al área protegida por Thibaut Courtois. Lo hizo todo bien el francés y le dio al colectivo un equilibrio y consistencia muy valiosos.
A partir de ahí, con esa inteligente variante, Arda Güler tomó las riendas y Fede Valverde y Jude Bellingham flotaron entre líneas. No pestañearon cuando Brand cabeceó fuera un centro de Daniel Svensson y en el minuto siete avisaron: Huijsen filtró un pase maravilloso, Fran García centró y Gonzalo García no llegó por poco. Esta maniobra se repetiría varias veces. La estrategia pautaba herir en el espacio entre el carrilero Julian Ryerson y el zaguero diestro de la línea de tres implantada por Niko Kovac desde que relevó a Nuri Sahin, en febrero. Acto y seguido Fran volvió a escaparse y Waldemar Anton salvó a los suyos con un despeje crucial. Sin embargo, el Madrid mandaba a placer, con un ritmo muy alto de pase y movilidad, y el 1-0 llegó con naturalidad en el minuto 10. Por ese perfil izquierdo Vinicius cedió a Arda Güler, que pintó un centro de seda y Gonzaló conectó un remate de primeras directo a las redes. El canterano demostró por qué volvía a ser titular y anotó su cuarta diana, que le coloca en la cima de la pelea por el pichichi. Su olfato goleador es la mejor argumentación para quedarse en el primer equipo.
La presión merengue amontonaba recuperaciones en campo germano y de una de ellas brotó el 2-0 en el minuto 20. Tchouaméni capturó el cuero arriba, Bellingham dividió por derecha, Trent Alexander-Arnold centró con veneno y en el segundo poste apareció Fran García para anotar. Un lateral pasó y el de la otra banda remató, el abc de lo que pretende Xabi Alonso. Constará en acta en Concha Espina, a buen seguro, esta salida meteórica del carrilero nacido en Bolaños de Calatrava. Si este torneo iba a medir sus opciones de continuar, esta noche dio un salto en ese sentido. Mientras tanto, el Dortmund yacía impotente e impedido. Un chut lejano y centrado de Pascal Gross era su única producción antes de la media hora. Ese sería su solitario tiro a puerta del primer acto. Kovac había colocado a Karim Adeyemi pegado a la banda para atacar a Alexander-Arnold, pero no le salió bien ni eso. Y a punto estuvo de encajar una goleada cuando Bellingham remató cerca del palo una salida de juego coral impresionante -minuto 27-.
Perdía el balón al instante el bloque renano hasta que el Madrid se tomó un respiro. Entonces asumieron más pelota y llegarían a dominar la posesión en el intermedio (58%). En cambio no tradujeron ese control en oportunidades. El orden merengue obstruyó sus combinaciones -con ayudas y vigilancias que gobernaban- y cuando llegaban a posiciones de último pase les faltaba tino y finura. Es más, dos saques de esquina a su favor desembocaron en contras rápidas y peligrosas de los españoles. La más destacada se dio en el minuto 40, cuando Courtois atrapó el centro llovido, Arda Güler vio el desmarque de Vinicius y el brasileño falló en su intento de vaselina. El goleador Serhou Guirassy (pichichi de la Liga de Campeones y autor de 34 tantos en la Bundesliga) casi no tocó la redonda. Y no remató ni una vez.
Los favoritos se manejaron con comodidad en el achique, pero susurraron un debe que habrán de pulir. No alcanzaron a defenderse con balón, a adoptar la posesión para gestionar la ventaja. Esa argucia será muy útil en el futuro aunque en este evento su ausencia casi les cuesta un disgusto. Sea como fuere, los españoles mantuvieron la economía de esfuerzos en la reanudación y tampoco padecerían. El técnico del Borussia ejecutó un triple cambio en el entretiempo, dando entrada a Yan Couto, Maximilian Beier (por el desaparecido Adeyemi) y a Felix Nmecha (que fue suplente por unas molestias). Trató de revivir a sus muchachos con la inclusión de más mordiente y disfrutó de un tramo de dominio en el que Huijsen despejó un buen centro de Nmecha; Rami Bensebaini cabeceó fuera una acción de balón parado; Brandt malgastó una contra veloz; y Beier sentó a Antonio Rüdiger antes de rematar flojo, a las manos de Courtois.
El fogonazo alemán llegó hasta el minuto 60. Xabi Alonso leyó el excesivo relajo de su escuadrón y metió en cancha a Luka Modric, Dani Ceballos y a Kylian Mbappé. Dio descanso a Bellingham (que a buen seguro echó de menos enfrentarse a su hermano, hoy sancionado), Vinicius y Trent, mas mantuvo a Gonzalo. Eso le permitió sostener la presión en este respingo en el que Fede Valverde se agigantó. Cuando el cansancio aprieta, el uruguayo vuela. Fue relegado al lateral diestro y terminó ocupando todo el carril. Y con ese pilar incansable sus compañeros rozaron la sentencia, con Modric tejiendo el fútbol. De repente recobraron el mando, la intensidad y la ambición. Nueva intervención exitosa del estratega vasco. En el 69 Arda voleó arriba una asistencia de Mbappé; en el 75 Gregor Kobel detuvo un remate del croata a pase del capitán charrúa; y en el 76 Mbappé, que sigue cogiendo la forma competitiva, rompió a Bensebaini sin espacio y topó su intento en el meta suizo. El flujo proseguiría con Rüdiger perdonando en el área pequeña -minuto 92-.
El guión y las sensaciones marcaban placidez para los madrileños. Mas Tchouaméni pidió el cambio y sobrevino una laguna de concentración rotunda. Tanto bajaron las revoluciones que dieron alas a los de la cuenca del Ruhr. Y Kovac ha conseguido que este bloque no tire la toalla. Firmaron un cierre de temporada magnífico gracias al convencimiento de este energético preparador. La goleada encajada en Barcelona fue su última derrota hasta este cruce. Desde entonces aceleraron para sumar nueve triunfos y dos empates en sus 11 últimos partidos. Pasaron del undécimo puesto liguero, a falta de ocho jornadas, a alcanzar la cuarta plaza y el billete para la próxima Champions. Todo ello a pesar de las cruciales bajas de Nico Schlotterbeck y Emre Can. Saben amortizar les opciones y en el 93 recortaron distancias gracias al error de Rüdiger en el despeje y el derechazo de Beier que se coló por la cepa del palo. Entró entonces la cita en un huracán que vio el golazo de tijera de Mbappé tras un centro sublime de Güler -minuto 94-, la roja directa a Huijsen por agarrar a Guirassy y el tanto de penalti del delantero guineano -minuto 98-. Courtois cortó el despropósito postrero con un paradón a la volea espinosa de Marcel Sabitzer en la última jugada. El trance emborronó el rendimiento merengue y le priva de su mejor defensor para el siguiente desafío, pero está en semifinales y añade más experiencia y aprendizaje para el nuevo proyecto.