Editorial

No son sólo tres chorizos; la corrupción afecta al PSOE y al Gobierno

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Martes 08 de julio de 2025

Pedro Sánchez intenta convencer a los más ilusos que los tres tenores o, mejor, los tres únicos chorizos son Koldo, Ábalos y Cerdán. Y ése es el cortafuegos impuesto por el líder socialista para no quemarse, para aguantar la legislatura como el gran capitán del barco que ha actuado “con contundencia e inmediatez.” Pero no es así. Los dos últimos secretarios de organización del partido han utilizado la maquinaria del PSOE para asaltar y pringar al Gobierno con sus tejemanejes. Los turbios negocios se basaban en obtener mordidas de las concesiones de obras públicas a través del Ministerio de Transportes. La corrupción, pues, se genera en el propio Gobierno y, por tanto, el presidente es el máximo responsable se enterase o no. Si se enteró por cómplice; si no, por incompetente.

De momento, en el partido están imputados los dos últimos secretarios de organización y en el Gobierno, el Ministerio de Transportes ha sido el eje de la corrupción. Sin ir más lejos, la Audiencia Nacional acaba de imputar por su participación en supuestas adjudicaciones irregulares a Isabel Pardo de Vera, la que fuera presidenta de Adif, empresa estatal dependiente de este Ministerio, así como a Javier Herrero, el ex director general de Carreteras. No hace falta recordar que el ministro era José Luis Ábalos.

Pero también el propio partido está en el punto de mira de la Guardia Civil que sospecha que pudo financiarse ilegalmente. Y, de nuevo, sería Pedro Sánchez el máximo responsable de la presunta corrupción del partido del que es el secretario general. Pues, como hemos denunciado, todos los caminos de la corrupción llevan a La Moncloa. Lo quiera o no el presidente del Gobierno, tanto el Tribunal Supremo como la UCO rastrean pistas que corroboran que la corrupción se extendió por el Gobierno y por el partido. Sólo falta que antes o después, el capitán del barco se siente en el banquillo de los acusados por ser el responsable del naufragio. Pues como dijo Page, el buen capitán es el que evita que se hunda el barco, no el que lo hunde.

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