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Wimbledon. Carlos Alcaraz firma una obra maestra para meterse en las semifinales

(Foto: EFE).

TENIS

Diego O. Alarco | Martes 08 de julio de 2025
Exhibición del español, que al fin jugó a placer en Londres. Dominó a Norrie casi sin despeinarse, apoyado en un gran saque (6-2, 6-3 y 6-3). Su mejor partido en el momento clave.

Carlos Alcaraz ha encontrado su mejor versión justo a tiempo. Este martes arrasó a Cameron Norrie para acceder a las semifinales de Wimbledon. El diamante español ganó por 6-2, 6-3 y 6-3 en un partido que dominó de principio a fin. Su potencia y velocidad desde el fondo fueron inapelables para el británico, que quedó acomplejado desde temprano. Se esperaba un duelo exigente, dados los antecedentes (el nacido en Johannesburgo es zurdo, con lo que eso significa, y le había derrotado en Cincinnati 2022 y en Río de Janeiro 2023), pero el murciano mostró un rendimiento consistente, paciente y efectivo en la ejecución del plan. Impuso un ritmo exigente, sacó con más precisión que nunca y presionó en el resto del segundo saque rival. Fue, en resumen, irrefrenable sin precipitación. Una mezcla triunfal.

Esta tarde le tocó a 'Carlitos', al fin, un encuentro en el que podía mandar. En los incómodos enfrentamientos previos ante Jan-Lennard Struff y Andrey Rublev no dispuso de tiempo para golpear desde buenas posiciones. Esto le impidió dictar el tempo y hubo de sobrevivir. Esta vez el estilo defensivo de Norrie le facilitó expresar su esencia atacante y disfrutó de verdad. Si bien su oponente de esta fecha contaba con un repertorio más variado, la rapidez de bola no llegó a molestarle. En consecuencia, el nacido en El Palmar compitió a placer. Superó los nervios iniciales de su primer turno de saque, en el que levantó cuatro bolas de rotura, y a partir de ahí aceleró sin albergas dudas. Logró el 'break' en el tercer juego, dañando con ambición en el segundo saque ajeno y buscando de forma astuta la derecha del británico, que por su mecánica lenta sufre con el frenesí de los golpes del español.

Alcaraz domina a Norrie en su mejor partido en Wimbledon

Le corría la derecha a Alcaraz y, asimismo, le entraban todas las dejadas. La confianza y contundencia de los servicios e intercambios del murciano apocaron los reflejos del jugador local, que no detectaba los cambios de ritmo. En el otro lado de la pista empezaban a aflorar los problemas, con una doble falta que anunciaba otro 'break' (4-1). Se estaba derrumbando Norrie, carente de respuesta para ese marco de juego: no conseguía igualar la velocidad de la pelota de 'Carlitos'. El favorito, por su parte, mantuvo la excelencia sin pestañear, evidenciando que el control mental ha llegado para quedarse. Selló el 6-2 tempranero en sólo 28 minutos sin sudar. Llegaba a todos los golpes con una agilidad de piernas explosiva; sumó 16 golpes ganadores por únicamente cinco errores no forzados; y, sobre todo, refrendó una mejoría valiosa en el servicio. Más fluido, metió el 80% de los primeros saques dentro y ganó el 85% de esos intentos. Una barbaridad.

Cameron debía reaccionar si quería mantenerse en la dinámica... pero no lo logró. Escapó como pudo en su primer turno de saque del segundo set y en el siguiente cedió otra rotura (2-1). Mientras tanto, el favorito se gustaba con cañonazos a más de 220 kilómetros por hora. Su variedad en el ritmo desquició a un contrincante que no maquilló el lunar de su derecha. Además, acumuló Norrie imprecisiones cuando quiso presionar. Y cuando atinó a forzar una bola de 'break', el murciano le respondió con un 'ace' y dos saques tremendos (4-2). De nuevo 'Carlitos' se apoyó en el servicio cuando más lo necesitaba, como hicieron los grandes tenistas de la historia. En la conclusión de la segunda manga apareció cierto descenso de la perfección del español, mas el aplomo y la clase le sostuvieron. No sólo eso, en el noveno juego aplicó su variopinto arsenal para volver a romper y apuntarse el 6-3.

La frescura y convicción del español borraron el solvente currículum del británico en estas semanas. Había eliminado a buenos tenistas como Roberto Bautista, Frances Tiafoe o Mattia Bellucci, y en octavos de final amortiguó 103 golpes ganadores de Nicolás Jarry. Ese bagaje destacado, que ilusionó a la tribuna inglesa con haber descubierto al heredero de Andy Murray (el último en ganar en casa), se deshizo ante el máximo aspirante al trofeo. Bien es cierto que para el representante local (y para todos) era una sorpresa que hubiera llegado tan lejos en este 'Grand Slam'. Su estrategia defensiva, plana, no constituyó un reto para un 'Carlitos' que estaba encantado, controlándolo todo con rigor. Despachó el tercer set con otro 6-3 que no se vio en disputa más que en algún chispazo agresivo (y descontextualizado) del británico. Alcaraz añadió la fórmula del saque y volea con un acierto abrumador y puso punto y final sin mayor desgaste. El partido duró hora y media.

La estadística describió bien lo sucedido: 13 'aces', el 72% de primeros saques metidos, el 89% de puntos ganados en esa suerte, ni un 'break' concedido, 39 winners y el 46% de los puntos al resto ganados. "Estoy muy contento. Poder jugar otras semifinales es muy especial. Al principio de la semana quería llegar todos lo lejos que pudiera, así que poder estar en semifinales es genial. Estoy feliz con el nivel que he mostrado", declaró a la organización para confirmar las sensaciones. Está en estado de gracia. Suma ya 23 victorias consecutivas, 18 de ellas en Wimbledon. E iguala a Manolo Santana con sus octavas semifinales en los Grand Slam. El siguiente desafío será Taylor Fritz, el viernes.

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