Opinión

¿Qué decís a vuestros hijos?

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Martes 08 de julio de 2025

Penetro en campo minado.

¡Ay, amigos! El juego político democrático ha dejado de ser, si es que ha sido alguna vez, la deportiva competición, según las reglas establecidas para alcanzar el poder que permita, al que lo consigue, desarrollar, durante su mandato, un plan concebido para mejorar la sociedad o para alcanzar unos objetivos que la oposición no ve o no sabe conseguir.

Vivimos un momento que nos parece único, “el no va más”, como si en España no hubiéramos tenido nunca tiranos, arribistas, incapaces, corruptos, mentirosos, incultos, comparables a estos… cuando apenas hemos tenido otra cosa.

Y la catadura de los que tenemos me hace pensar en su comportamiento en su vida privada y familiar. ¿Qué dirán a sus hijos?

Lo que llamamos género en el cine es esa agrupación de las películas por características temáticas, narrativas o estilísticas similares: del oeste, ciencia ficción, guerra, comedia, musical, etc…

Uno de los géneros de gran predicamento es el de La Mafia, con películas muy exitosas y populares. Y El Padrino como una de las cimeras de la historia del cine.

En estas películas, en las que no nos ahorran los crímenes más atroces, resulta sorprendente contemplar a los autores de esos mismos crímenes, antes o después de la sangrienta labor, conviviendo en familia y predicando a sus hijos las mismas recetas morales que impartiría un buen burgués. Consignas y devociones religiosas incluidas.

Y es tan general la manifestación de esta ambivalencia que, seguramente, obedece a un reflejo fiel de la realidad. Los mafiosos italianos parece que pueden ser las dos cosas a la vez, crueles criminales y melifluos miembros de familia, soldados, leales hasta la muerte, en su obediencia al clan y arteros traidores en las fechorías encomendadas.

Amigos, mira por donde, buscando, buscando, encuentro, en mis almacenes, estas trágicas farsas, que dan, por fin, satisfactoria explicación a mi perplejidad ante el pasmoso comportamiento de algunos de nuestros personajes públicos actuales, cuyas delictivas peripecias atruenan nuestra actualidad y cuyo pormenorizado relato mantiene, permanentemente, nuestra atención.

Y así, puedo contestar, ahora, a esa pregunta, ¿qué decís a vuestros hijos? Pues, increíblemente, como los mafiosos de las películas, les decís que amen y respeten a su madre y a los miembros de su familia, que sean honestos, que no mientan, que estudien y trabajen para ganarse la vida, que ahorren, que eviten los vicios y que elijan cuidadosamente a su pareja.

Y ahora veo que mi perplejidad se debía a mi torpeza, pues la explicación es la de siempre. Desde Caín y Abel sabemos que la maldad y la bondad pueden existir en el ser humano, pero lo que hemos comprobado, demasiado a menudo, después de ellos, es que los dos atributos pueden albergarse en el mismo individuo.

Y es que amigos, el ser humano solo sorprende en una cosa, EN QUE SIEMPRE SE COMPORTA IGUAL.

Lo que tenemos no es muy distinto a lo de la Mafia que vemos en el cine, salvo lo de la sangre, que ha sido sustituido por otros procedimientos, por lo menos de momento; distintas facciones que olvidan lo de llegar a la meta prometida y se conforman con asaltar los caminos del recorrido. Distintos clanes compitiendo por conseguir o ampliar su cuota de poder y repartirla con sus fieles. Es lo que hay.