Lambán ha retomado con su retrato una tradición que había quedado huérfana tras los mandatos de los exdirigentes Marcelino Iglesias (PSOE) y Luisa Fernanda Rudi (PP), aún pendientes de su elaboración y que, por vez primera, pasará a adornar la galería contigua a la sala de la Corona del Edificio Pignatelli de Zaragoza, sede del gobierno aragonés.
La obra muestra al político durante su tiempo como presidente en funciones. En ella, sobre un fondo neutro de corte clásico, destacan varios objetos y enseñas estimadas por Lambán: una bandera de Aragón que salpica su esquina superior izquierda, una pila de sus libros de referencia y un ejemplar de los estatutos autonómicos.
Durante su intervención en el acto, el ex secretario general del PSOE aragonés ha agradecido el retrato a su autora, con la que ha mantenido una profunda amistad mientras lo realizaba, y ha defendido su labor al frente del ejecutivo autonómico en sus ocho años de mandato, en los que, ha señalado, Aragón "avanzó" con una mejora de los servicios públicos y un mayor posicionamiento en el mapa político y económico de España.
"Aragón tiene que estar siempre ojo avizor para que las políticas del gobierno de la nación no contradigan los favores de la comunidad en favor de otras que han sido beneficiadas por Madrid", ha expresado.
No ha sido la única referencia al gobierno de Pedro Sánchez y al seno de su partido que ha hecho el expresidente. Así, ha asegurado que se siente "huérfano de representación" en el PSOE, una situación que, ha subrayado, requiere llamar nuevamente al "espíritu de la Transición", para encauzar la deriva del país.
"Defiendo este sistema y, si esto es conservador, he llegado a una situación en la que soy conservador", ha recalcado Lambán, quien también ha compartido palabras de cariño con Azcón, ambos visiblemente emocionados, y que han primado sus puntos en común frente a sus diferencias políticas.
El actual presidente aragonés ha alabado la pasión por la política del exdirigente socialista y su valentía para "decir lo que piensa, la verdad, y no tener pelos en la lengua", un rasgo reflejo de ser de los aragoneses y por el que, ha enfatizado, se ha ganado el agradecimiento de toda la comunidad política autonómica.