Cultura

La crónica taurina en El Imparcial. San Fermín: la pérdida del prestigio

(Foto: EFE).

TOROS

Inés Montano | Sábado 12 de julio de 2025

El buen nombre, el prestigio se gana durante años, a veces décadas, pero se pierde en un instante. La gran feria de Pamplona es una fiesta tan politizada que permite unas pancartas y cánticos que proclaman como héroes a unos tipos más cobardes del mundo. Y si no, ¿qué es un terrorista? Una pusilánime sabandija que mata a escondidas. Y los medios a su servicio tienen la desfachatez de ocultar las corridas de toros y, encima, llamar a los toreros asesinos. El colmo de cobardía y desfachatez.

Dejando este triste asunto aparte, la plaza de Pamplona acogió un festejo prometedor donde se anunciaron los toreros de arte y mucho renombre, según corre la voz entre los entendidos. Juan Ortega, Roca Rey y Pablo Aguado han sido proclamados figuras y artistas y la plaza estaba repleta hasta la bandera. Los toros de Jandilla, de diversos pelajes, guapos, aunque algunos con caras anovilladas y flojos de ánimo y de cuerpo, se puede decir que plantearon dificultades fácilmente resolubles durante la lidia.. Sin embargo, no hubo trofeos ni grandes faenas.

Juan Ortega no hizo anheladas verónicas de muchos quilates. Muchos pases sueltos, bellos, pero con ninguno de su lote hizo una faena compuesta y con continuidad. Su segundo, Espía (1º 10/20), se rajó pronto y el diestro desistió de los intentos a abordarlo.

Roca Rey en su segunda tarde en Pamplona salió con firme determinación de conseguir los trofeos para su gran triunfo. En su encuentro con Gorrero (Vegahermosa 2º 10/20) apostó por el tremendismo ya visto: citó al toro por la espalda, hincado de rodillas; unas tandas por ambas manos desprovistas de emoción, unos desplantes, las bernardinas de cierre y el último tercio mal ejecutado. Dos avisos. Con Viperino (5º 11/20), un ejemplar de pitones cortos, cambió de estrategia y apostó por torear sin efectos especiales, tratar de mandarle a su contrario. Así consiguió unos pases sueltos, pero no la integridad de una faena. El estoque se estancó.

Pablo Aguado se destacó y estaba contento con su suerte. Histórico (3º11/19) y Sibarita (6º 10/20) resultaron animales nobles y amoldables. Aguado tuvo el buen gusto de acompañar sus embestidas con el toreo de línea erguida, de quietud y gran trazo. Silueteaba las tandas con gran gusto, pero para poco le ha servido este despliegue de torería: no remató ni una de sus obras con la espada.