Cultura

Crónica taurina en El Imparcial. Pamplona: la grandeza de Fortes

(Foto: EFE/Jesús Diges).

TOROS

Inés Montano | Lunes 14 de julio de 2025

Pocos son los toreros capaces de sorprender. Menos son los que hacen de los toros complicados, unas faenas que parecen fáciles. Saúl Fortes hizo una gran tarde en Pamplona con toros de La Palmosilla, algo faltos de fuerza, pero con sus querencias y manías por descifrar y superar. Hay que destacar que su manejo del capote fue esmerado: Tinajón (1º11/20) no consiguió ni rozar el percal manejado por el diestro. La faena de comienzo fuerte, de rodillas, estaba sembrada de tandas ligadas y llegó a ser un conjunto armónico que enganchó al público. Su segundo, Ardoso (4º), un animal reservón y soso, para cualquier otro sería un motivo de queja por su sosería y embestida desigual. Para Saúl fue otro toro de un trofeo. Le citó sentado en una silla, le llevó embebido, y firmó otra obra colmada de estilo y naturalidad insuperable. Animó al respetable con los pasos en redondo inversos y puso una estocada por derecho. Algunos sabiondos le recriminaron la colocación de la espada (cosa rara en esta época que todo se achaca a no “no tener suerte con la espada”), no obstante, se acallaron cuando salieron las fotos donde el torero queda retratado con un pitón rozando la yugular. Abrió las puertas de Pamplona con su toreo amplio y variado que estaría en lo más alto del escalafón, si los méritos tuvieran más peso para llamarse un figura del toreo.

Fernando Adrián cortó dos orejas a Mirloblanco (5º 10/19), un toro afanado por buscar la oportunidad para hacer una tarascada. Así lo hizo en el quite de Ginés Marín y así arrolló al propio diestro encargado de su lidia a la hora de hacer un desplante. Se repuso de la paliza, lo mató de una estocada entera y fue premiado con creces. En general, su toreo con Opiparo (2º 10/19), igual que con el toro desorejado, pecó de atropellado: el toque fuerte, el sitio indeterminado, el mando ausente. Todo esto lo suplió con creces con su valentía y ánimo.

Ginés Marín trabajó bajo la presión para estar al nivel de sus compañeros. Siendo un torero inteligente, de amplios recursos, las faenas a Sucesor (3º11/19) y Timonel (6º2/20) no tuvieron el relieve especial. Este algo que nos haga recordarlas.