El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado los trámites para restaurar 13 esculturas del museo al aire libre de la Castellana. Está previsto que los trabajos de conservación arranquen el 1 de agosto.
Inaugurado en 1979, este museo se encuentra bajo el paso elevado que une las calles Juan Bravo y Eduardo Dato, en el paseo de la Castellana. Este espacio único del patrimonio municipal alberga 17 esculturas de renombrados artistas de la vanguardia española del siglo XX.
En esta ocasión, se llevará a cabo la intervención en las siguientes esculturas: Plaza-Escultura (Gustavo Torner), Mediterránea (Martín Chirino), Estructura permutacional (Francisco Sobrino), Estructura hiperpoliédrica del espacio (Rafael Leoz), Un món per a infants (Andreu Alfaro), Estela de Venus (Amadeo Gabino), Al otro lado del muro (José María Subirachs), Proalí (Marcel Martí), Proyecto para un monumento IV B (Pablo Palazuelo), Volumen-relieve-arquitectura (Gerardo Rueda), Toros ibéricos (Alberto Sánchez), La Petite Faucille (Julio González) y Unidades Yunta (Pablo Serrano).
Los estudios y análisis individualizados realizados en 2022 incluyeron la recogida de muestras para identificar los materiales que componen las obras, así como los procesos de deterioro y las medidas de conservación más adecuadas para cada situación. A partir de los informes técnicos, se han establecido pautas específicas de intervención que respetarán tanto la integridad material como estética de cada obra.
El Museo de Escultura al Aire Libre de la Castellana se extiende por 4.200 m², organizados en tres niveles escalonados y sin cerramiento, lo que ha facilitado que las obras sean admiradas libremente desde su inauguración. Esta particularidad ha generado una necesidad especial de realizar conservación periódica, con el fin de asegurar tanto la integridad de las piezas como su visibilidad dentro del paisaje cultural de Madrid.
En el primer nivel escalonado, una cascada de láminas de agua cubre el gran muro de contención de la calle de Serrano. Esta obra, creada por Eusebio Sempere, utiliza módulos de hormigón blanco con formas onduladas que generan efectos de luz y movimiento. En el segundo sector, el mural de Gerardo Rueda se erige como pieza central, rodeado por las esculturas de Palazuelo y Miró. Estas dos obras fueron las últimas en añadirse al museo, a finales de 1978 y principios de 1979, respectivamente.
La gran explanada, ubicada en el nivel inferior, alberga tres de las piezas más emblemáticas de la colección. En el centro del recinto se encuentra Lugar de Encuentros III de Eduardo Chillida, conocida popularmente como La sirena varada, acompañada por las esculturas de Alberto Sánchez y Julio González.