Editorial

Puigdemont tortura a Sánchez por el fiasco de la ley de amnistía

EDITORIAL

E.I. | Jueves 17 de julio de 2025

El gran error político de Pedro Sánchez fue creer que podía contar con los 7 escaños de Junts durante toda la legislatura. Pero el prófugo de Waterloo no está dispuesto a apoyar al Gobierno hasta que la ley de amnistía le conceda la inmunidad absoluta. Y eso, va a tardar mucho si es que ocurre algún día; más aún, después de que la Comisión Europea haya afirmado que la ley no debería ser aplicada, porque va en contra del Derecho comunitario, vulnera los principios de igualdad ante la ley y la seguridad jurídica. El presidente del Gobierno está pagando caro su gran error: haber fiado la estabilidad de la legislatura a una ley chapucera y al golpista prófugo.

Pedro Sánchez se irá de vacaciones sin haber sido capaz de aprobar sus dos grandes reformas como la ley Bolaños y la reducción de la jornada laboral, precisamente porque Junts se niega a apoyarlas en el Congreso. Puigdemont, además, ya ha anunciado que tumbará el acuerdo entre ERC y el PSOE sobre la independencia fiscal de Cataluña porque le parece insuficiente. Arruina así el prófugo de Waterloo el final de curso de un Gobierno agónico, cercado por la corrupción y sufriendo cada día su absoluta minoría parlamentaria.

Por mucho que se esfuerzan, por mucho que intentan doblegarse ante Puigdemont, ni Yolanda Díaz ni Félix Bolaños son capaces de convencer a Junts para que apoye sus reformas. Pero el rechazo del golpista prófugo puede paralizar o impedir la aplicación de la reducción de la jornada laboral, un despropósito que el Ministerio de Trabajo pretende imponer a los empresarios, pues una reducción forzosa de la jornada laboral manteniendo los salarios constantes, como propone el Gobierno, supone una subida de los costes salariales que podría tener efectos adversos sobre la competitividad de las empresas y la evolución del empleo y el PIB.

Por otra parte, la reforma judicial sólo busca apartar a los jueces “díscolos” que instruyen causas de corrupción contra la familia de Sánchez, el fiscal general del Estado y buena parte del Gobierno. De ahí, que el rechazo de Puigdemont a apoyar con sus votos dichas reformas resulte un alivio. Pero ese no es su propósito. Pues lo que pretende es que el Gobierno acepte la creación de un Poder Judicial Catalán, lo que, al menos ahora, se antoja imposible.

La investidura de Pedro Sánchez gracias a su “autoaminstía” ha derivado en una dependencia absoluta del Gobierno en contar con los 7 escaños de Junts. De ahí, las constantes derrotas parlamentarias. Pues Puigdemont sólo cederá si logra su principal objetivo, además de la amnistía: que triunfe definitivamente el golpe de Estado del 1-O. Y, eso, aunque Pedro Sánchez maniobre para que ocurra, todavía no lo ha logrado.

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